El conflicto en Medio Oriente sumó un capítulo de máxima tensión que mantiene en vilo a los mercados energéticos globales. El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó que sus fuerzas destruyeron 16 embarcaciones iraníes que se encontraban colocando minas navales en el Estrecho de Ormuz, una zona clave para el tránsito del petróleo que consume todo el planeta.
El operativo militar, ejecutado este lunes, tuvo como objetivo neutralizar lo que Washington calificó como una "amenaza directa" a la navegación internacional. Por este estrecho circula aproximadamente el 20% del crudo mundial, y cualquier bloqueo o peligro en la zona dispara automáticamente el precio del barril, impactando directamente en los surtidores de todo el mundo, incluida Argentina.
Advertencia de Trump y escalada bélica
El presidente Donald Trump ya había lanzado una advertencia tajante, asegurando que Irán enfrentaría consecuencias "a un nivel nunca antes visto" si intentaba bloquear el paso de los buques petroleros. "Queremos que las minas sean retiradas inmediatamente", sentenció el mandatario, considerando que la limpieza del estrecho es un paso innegociable para bajar la tensión.
Este enfrentamiento no es un hecho aislado, sino que forma parte de una serie de ataques cruzados entre Irán, Israel y Estados Unidos en diversos puntos del Golfo Pérsico. Con los ojos del mundo puestos en el Estrecho de Ormuz, la estabilidad del comercio marítimo y los precios de la energía penden de un hilo mientras la escalada bélica no parece encontrar un techo.