El conflicto en Oriente Medio ha escalado a un nivel crítico tras un violento ataque contra dos buques petroleros en la costa sur de Irak. El incidente, que ya se cobra la vida de al menos un tripulante y mantiene a varios desaparecidos, ha provocado la suspensión total de las operaciones en las terminales petroleras iraquíes, encendiendo las alarmas en el mercado energético global.
Las autoridades de seguridad iraquíes, encabezadas por Saad Maan, denunciaron el hecho como una "grave violación de la soberanía". A pesar de los esfuerzos de rescate, que lograron poner a salvo a 37 personas, la incertidumbre reina en el Golfo mientras se busca al resto de la tripulación afectada por el bombardeo. 
Operaciones suspendidas y barcos bajo fuegoEl ataque se produjo mientras uno de los buques realizaba maniobras de transferencia de combustible. Según los reportes oficiales:
- Bandera internacional: Una de las embarcaciones operaba bajo bandera de Malta.
- Cierre estratégico: La Compañía General de Puertos de Irak decidió frenar toda actividad en las terminales de crudo para evitar nuevos desastres, aunque los puertos comerciales siguen operativos por ahora.
- Suministro afectado: El combustible dañado pertenecía a la Organización Estatal de Comercialización de Petróleo de Irak. 
La reacción de los mercados no se hizo esperar. Ante el temor de que el suministro global se vea interrumpido por una guerra abierta en las rutas marítimas, el precio del barril superó nuevamente los 100 dólares en las plazas asiáticas.
Analistas internacionales advierten que, si la tensión no disminuye y las rutas comerciales del Golfo siguen siendo blanco de ataques, el costo de la energía podría sufrir una escalada sin precedentes en este primer trimestre del año. El mundo observa con preocupación una región donde cada disparo resuena en las estaciones de servicio de todo el planeta.