El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) aprobó un plan de retiros voluntarios que podría implicar la salida de hasta 1.500 trabajadores en todo el país, en el marco del proceso de reestructuración impulsado por el Gobierno nacional. 
La medida fue avalada por el Consejo Directivo del organismo y forma parte de una estrategia para reducir cerca del 25% de la planta laboral, actualmente compuesta por más de 5.700 empleados. 
Según se informó, el programa comenzará a regir desde el 1° de abril y tendrá una vigencia inicial de 30 días, con posibilidad de prórroga. Está dirigido a personal con al menos tres años de antigüedad y menor de 65 años. 
El esquema contempla incentivos económicos para quienes adhieran, con indemnizaciones calculadas en base a la antigüedad laboral, en un intento por fomentar la desvinculación voluntaria de técnicos, investigadores y empleados administrativos.
Desde el Gobierno sostienen que la iniciativa busca mejorar la eficiencia del organismo y reducir el gasto público, mientras que sectores gremiales advierten que la salida de personal especializado podría afectar áreas clave como la investigación y la extensión rural en distintas regiones del país.
El plan se da en un contexto de ajustes en organismos estatales y abre interrogantes sobre el futuro del INTA y su rol en el desarrollo productivo argentino.