Prioridades en tiempos de escasez: el verdadero rol del Estado

- EDITORIAL DEL DOMINGO

Prioridades en tiempos de escasez: el verdadero rol del Estado
Prioridades en tiempos de escasez: el verdadero rol del Estado

Mientras la crisis económica golpea el consumo y achica los recursos, Misiones sostiene políticas clave para proteger a su población. La discusión de fondo no es técnica: es política, y define a quién se cuida cuando no alcanza para todos.

Gobernar es fijar prioridades. Elegir a quién se cuida cuando los recursos faltan, decidir qué se sostiene cuando la economía aprieta y definir de qué lado se para el Estado cuando arrecian la recesión, la incertidumbre y el malhumor social.

Esa es, en el fondo, la discusión política de este tiempo. No una discusión teórica, sino concreta. Porque mientras la macroeconomía nacional no arranca, el consumo sigue deprimido, las ventas caen y las expectativas sociales se vuelven cada vez más pesimistas, las provincias quedan obligadas a mostrar con hechos cuáles son sus prioridades.

En Misiones, con Hugo Passalacqua al frente, esa elección se ve con bastante claridad. Aun perdiendo alrededor de 40 mil millones de pesos por mes por la caída real de ingresos, la Provincia sigue intentando amortiguar el golpe sobre la gente con las herramientas que tiene a mano. No sobra nada. No alcanza para todo. Pero aun así hay una decisión política: sostener programas que cuiden el movimiento económico y protejan a los sectores más vulnerables.

Ahí están los programas Ahora, apuntalando el consumo en un contexto en el que las ventas en supermercados de Misiones acumulan caídas y enero cerró con una baja interanual real del 7,6%, una de las peores del país. Ahí está el Boleto Estatal Estudiantil Gratuito Misionero, una política que para miles de familias no es un detalle, sino una condición para que sus hijos puedan seguir estudiando. Ahí está la salud pública estatal, que en una provincia con fuerte demanda social no puede quedar librada a la lógica del mercado.

También aparecen medidas concretas para aliviar el bolsillo: la refinanciación de deudas, la actualización de asignaciones familiares y la ayuda escolar, además del subsidio a la energía para evitar tarifas impagables. A esto se suma el respaldo a emprendedores, pequeños comercios y actividades productivas que sostienen la economía real del interior.

Eso también es gobernar: poner primero lo que le sirve a la gente.

No porque alcance. No porque resuelva todo. Misiones administra escasez. La Provincia no está nadando en abundancia: está tratando de sostener servicios, salarios y herramientas de alivio en medio de una economía nacional que enfría el consumo y complica la recaudación. El propio ministro Adolfo Safrán lo planteó sin rodeos: la provincia pierde 40 mil millones por mes, y eso impacta directamente en la gestión.

Y ahí aparece el contraste.

Porque otros espacios políticos también fijan prioridades. Solo que las suyas son distintas: ajuste, desregulación y retiro del Estado. Recortes en áreas sensibles como educación, salud, jubilaciones o asistencia social trasladan el peso de la crisis a los sectores más vulnerables y a una clase media cada vez más golpeada.

El caso de la yerba mate es el ejemplo más claro. La desregulación del mercado, con la pérdida de herramientas del INYM, dejó a miles de productores expuestos a los sectores más concentrados. El resultado ya se siente: caída en la rentabilidad, menos circulación de dinero en el interior y una actividad clave que empieza a resentirse.

En definitiva, no se trata solo de números ni de modelos económicos. Se trata de decisiones. De elegir si el Estado se corre o se hace presente. De definir si, en tiempos difíciles, se protege a la gente o se la deja sola frente al mercado.

Porque gobernar, en momentos como este, es exactamente eso: decidir a quién se cuida.

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