El panorama judicial para Manuel Adorni comienza a tornarse asfixiante. Lo que inició como una serie de cuestionamientos mediáticos ha escalado a una investigación formal en los tribunales de Comodoro Py, donde el Jefe de Gabinete deberá explicar desde operaciones inmobiliarias bajo sospecha hasta costosos viajes internacionales.
El eje del conflicto radica en la compra de un departamento en el barrio porteño de Caballito. Según la investigación que llevan adelante el fiscal Gerardo Pollicita y el juez Ariel Lijo, la propiedad fue escriturada en noviembre pasado, pero los números no cierran para la Justicia. El funcionario habría declarado un préstamo de 200 mil dólares otorgado por dos mujeres, Beatriz Viegas y Claudia Sbabo sin embargo, el escándalo estalló cuando trascendió que una de las supuestas prestamistas habría negado conocer a Adorni.
Esta semana será determinante con las declaraciones de la escribana Adriana Nechevenko y del propio funcionario. La Justicia busca determinar si el dinero tiene un origen lícito o si se trata de una maniobra de enriquecimiento ilícito. Además, se analiza el testimonio del exfutbolista Hugo Morales, anterior dueño del inmueble, para verificar si el precio de venta fue sensiblemente inferior al valor de mercado, otra señal de alerta para los peritos.
Pero los frentes de conflicto no terminan en los ladrillos. El expediente también pone la lupa sobre el estilo de vida del vocero convertido en ministro: un vuelo privado a Punta del Este durante el carnaval, supuestas vacaciones en Aruba y las condiciones de su regreso desde Nueva York tras una agenda oficial. Mientras el Gobierno de Javier Milei sostiene el respaldo político al funcionario, el avance de las pruebas en Comodoro Py amenaza con generar un sismo en el corazón de la gestión nacional.