En medio de una fuerte escalada militar, Estados Unidos e Irán acordaron un alto el fuego temporal de dos semanas, tras la mediación clave de Pakistán, en un intento por frenar el conflicto en Medio Oriente.
El acuerdo establece la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, una vía fundamental para el comercio mundial de petróleo, mientras avanzan las negociaciones diplomáticas entre ambas potencias. 
La guerra, iniciada a fines de febrero tras ataques de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes, generó una fuerte inestabilidad regional, con represalias, ataques con misiles y una crisis energética global. 
Pakistán jugó un rol central como mediador entre las partes, impulsando un acuerdo que busca abrir el camino hacia una solución más duradera, aunque la situación sigue siendo frágil y con riesgo de nuevas escaladas. 
En paralelo, continúan las tensiones: amenazas cruzadas, condiciones exigidas por ambas partes y la incertidumbre sobre si el cese de hostilidades podrá sostenerse en el tiempo.