El panorama político argentino parece estar sufriendo un cambio de marea. Según el último relevamiento de la consultora Zuban Córdoba y Asociados, la gestión de Javier Milei atraviesa su momento de mayor fragilidad en términos de expectativas futuras. Los datos son contundentes: un 60,6% de los encuestados rechaza la posibilidad de que el actual mandatario busque un segundo mandato, mientras que apenas un 27,3% mantendría su apoyo en las urnas.
Los pilares del descontentoLo que antes era paciencia y esperanza, hoy parece transformarse en una evaluación crítica de la gestión diaria. El estudio detalla que la mala gestión (47%) es el principal motor del rechazo, pero hay un componente que empieza a ganar un terreno peligroso para el discurso oficialista: la corrupción. Este factor ya explica más del 20% del descontento general, lo que indica que el blindaje ético que el Gobierno pretendía sostener se está agrietando.
La economía, como era de esperarse, sigue siendo el termómetro real. El director de la consultora, Gustavo Córdoba, advierte que el desgaste económico está golpeando directamente las expectativas electorales. Incluso entre quienes lo votaron en el balotaje de 2023, la situación económica (47,7%) y las promesas incumplidas (18,9%) son las razones principales para alejarse del espacio libertario.
El "Efecto Adorni" y la mirada hacia 2027La encuesta no solo mide la figura presidencial, sino también el desgaste de su entorno. El vocero presidencial, Manuel Adorni, ha quedado en el ojo de la tormenta: un abrumador 70% de los consultados opina que debería renunciar a su cargo para brindar explicaciones públicas y facilitar investigaciones sobre las controversias que lo rodean.
Este escenario ha comenzado a fortalecer la idea de una alternativa política. Casi la mitad de los encuestados (48,2%) manifestó que apoyaría una alianza opositora para enfrentar al oficialismo en las próximas elecciones presidenciales. Con rasgos de lo que en política se denomina "pato rengo" —un debilitamiento prematuro del poder—, el Gobierno enfrenta el desafío de revertir una imagen negativa que no para de crecer a mitad de su mandato.
