La crisis económica y los ajustes aplicados por el Gobierno Nacional han golpeado donde más duele: en el corazón de la asistencia a los sectores más vulnerables. En las últimas horas, el Centro de Día CENEMI confirmó la interrupción de sus actividades en Oberá, dejando a la deriva a cientos de personas con discapacidad que dependen diariamente de su contención.
La institución, que es un pilar fundamental en la Zona Centro de Misiones, se vio obligada a tomar esta drástica decisión ante la falta de recursos para sostener su estructura y servicios. No se trata solo de un espacio físico, sino de un centro donde pacientes de escasos recursos acceden no solo a terapias, sino también a medicación de alto costo que, de otra manera, les resultaría imposible costear.
Un impacto que trasciende a los pacientesEl rol del CENEMI es integral. En sus talleres se fomenta desde el desarrollo físico hasta la expresión artística y la formación pre-laboral. Sin embargo, el golpe también lo reciben de lleno las familias. Para muchos padres y tutores, el centro representa la única garantía de una vida digna y de inclusión social para sus seres queridos.
Ante la desesperación, se registraron movilizaciones tanto en Oberá como en Posadas, donde familiares y trabajadores visibilizaron la angustia que genera este vacío asistencial. El reclamo es unánime: que los fondos nacionales lleguen a tiempo para evitar que una institución esencial desaparezca, dejando una herida abierta en la comunidad misionera. La incertidumbre hoy es total y el tiempo corre en contra de la salud de quienes más ayuda necesitan. 
