El debate por la coparticipación federal ha vuelto a encenderse en la tierra colorada tras revelarse cifras que exponen una brecha económica alarmante. Según un análisis reciente del economista Alejandro Pegoraro, director de la consultora Politikon Chaco, Misiones enfrenta una "inequidad sistémica": en marzo de 2026, nuestra provincia recibió 160 mil millones de pesos, mientras que la vecina Chaco —con 100 mil habitantes menos— percibió 240 mil millones.
Esta diferencia de 80 mil millones de pesos mensuales no es casual, sino el resultado de un sistema de reparto "congelado" en el tiempo. Las leyes vigentes se basan en datos de 1988, ignorando por completo el explosivo crecimiento demográfico y el dinamismo económico que Misiones ha desarrollado en las últimas décadas. Hoy, la realidad es cruda: la provincia aporta mucho más de lo que el Gobierno Nacional le devuelve.
El aporte que no vuelve y el golpe de la inflaciónUno de los puntos más indignantes que destaca el informe es la distorsión tributaria. Muchas de las operaciones económicas que se generan en suelo misionero terminan tributando en Buenos Aires, donde las grandes empresas tienen sus casas matrices. Esto genera que, en términos reales, Misiones aporte tres y reciba apenas uno. Si el reparto fuera justo, la provincia debería percibir al menos un punto y medio más de coparticipación.
A este castigo estructural se le suma el efecto devastador de la inflación. En lo que va del primer trimestre de 2026, la provincia ya perdió 38 mil millones de pesos por el rezago de la recaudación nacional. Si se mira hacia atrás, el acumulado es escalofriante: desde finales de 2023, la pérdida asciende a 500 mil millones de pesos, recursos que hoy faltan en obras, salud y educación para todos los misioneros.