El ministro de Economía, Luis Caputo, avanza en una estrategia para reunir alrededor de US$10.000 millones con el objetivo de cumplir con los compromisos de deuda durante 2026 sin afectar las reservas del Banco Central de la República Argentina.
El plan oficial apunta a conseguir financiamiento externo con respaldo de organismos internacionales, tras gestiones realizadas en Estados Unidos. La intención es garantizar el flujo de divisas y sostener las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional. 
Entre las fuentes de financiamiento previstas, se destacan:
Un posible desembolso de US$1000 millones del FMI
Créditos del Banco Mundial por unos US$2000 millones
Aportes del Banco Interamericano de Desarrollo por US$550 millones
Fondos adicionales de la CAF cercanos a US$500 millones 
Además, el Gobierno analiza emitir deuda tanto en mercados internacionales como locales, junto con posibles ingresos por privatizaciones y colocación de bonos en dólares. 
El objetivo central es evitar repetir el escenario del año pasado, cuando los pagos de deuda impactaron directamente en las reservas. En ese sentido, el equipo económico busca mantener la acumulación de divisas mientras enfrenta vencimientos que rondan los US$9000 millones en 2026.
Según estimaciones privadas, este esquema permitiría cubrir compromisos clave, como los pagos previstos para julio, y sostener la estabilidad financiera en el corto plazo, aunque analistas advierten que el acceso a estos fondos suele estar condicionado a reformas económicas. 
De esta manera, el Gobierno apuesta a reforzar su frente financiero y evitar presiones sobre el tipo de cambio y las reservas, en un año clave para la economía argentina.
