Crisis empresarial: en 26 meses cerraron más de 24 mil empresas en Argentina

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Crisis empresarial: en 26 meses cerraron más de 24 mil empresas en Argentina
Crisis empresarial: en 26 meses cerraron más de 24 mil empresas en Argentina

La economía argentina atraviesa un proceso de fuerte retracción que impacta de lleno en el entramado productivo. En los últimos 26 meses, el país registró la pérdida de más de 24 mil empresas, en un contexto marcado por la caída del consumo, el ajuste económico y la dificultad para sostener la actividad.

Según datos oficiales, la cantidad de empleadores pasó de 512.357 a 488.177, lo que representa una baja cercana al 5%. En paralelo, el empleo formal también se vio afectado, con una pérdida de alrededor de 290 mil puestos de trabajo registrados en el mismo período. 

El fenómeno no responde únicamente al cierre de empresas, sino también a un problema estructural: la falta de creación de nuevas unidades productivas. Desde el ámbito laboral advierten que la caída se explica, en gran parte, por una “debilidad en la natalidad empresarial”, lo que profundiza la tendencia negativa. 

Caída sostenida y sin señales de recuperación

Los datos muestran una dinámica preocupante. Solo en el último año, el país perdió cerca de mil empresas por mes, consolidando un escenario de contracción sostenida. 

Sectores como la construcción, el transporte, la industria y los servicios financieros aparecen entre los más golpeados, en un contexto donde la paralización de la obra pública, la devaluación y la caída del mercado interno impactaron directamente sobre la actividad.

Además, muchas firmas modificaron su modelo de negocio: dejaron de producir para pasar a comercializar productos importados, en busca de sostener su funcionamiento frente a los costos crecientes.

Más informalidad y cambios en el empleo

El deterioro del tejido empresarial también se refleja en el mercado laboral. El empleo registrado cayó, mientras que crecen modalidades más precarias como el trabajo informal y el monotributo, que ganan peso frente al empleo en relación de dependencia.

Si bien algunos sectores mostraron leves repuntes estacionales, la tendencia general continúa en descenso, especialmente en áreas clave como la industria, la educación y los servicios.

Un escenario que enciende alertas

El cierre de empresas no solo implica menos actividad económica, sino también una pérdida directa de empleo y una mayor presión social. La mayoría de las firmas afectadas son pequeñas y medianas empresas, con menor capacidad para resistir períodos prolongados de crisis.

Con una economía que aún no logra estabilizarse y sin señales claras de recuperación en la creación de nuevas empresas, el panorama plantea un desafío central: reactivar el entramado productivo para evitar que la caída se profundice.

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