La histórica cadena de electrodomésticos Garbarino llegó a su final definitivo tras la quiebra decretada en marzo de 2026. La Justicia ordenó el cierre de las últimas sucursales que aún permanecían abiertas y avanza ahora en la liquidación total de sus bienes. 
La medida fue dispuesta por el Juzgado Nacional en lo Comercial N.º 7, que también inició el proceso para vender activos y así intentar cubrir las deudas acumuladas con acreedores, proveedores y exempleados.
Cierre de los últimos localesLas últimas tiendas activas —ubicadas en la Ciudad de Buenos Aires, en avenida Cabildo, calle Uruguay y un outlet en Almagro— ya bajaron sus persianas de manera definitiva, marcando el fin de la presencia física de la marca en el país. 
Liquidación y deudasEl proceso judicial incluye la venta de todo lo que queda de la empresa:
Stock remanente (más de 1.500 productos, muchos obsoletos)
Un depósito logístico en Garín
Plantas industriales en Tierra del Fuego (Tecnosur y Digital Fueguina)
Los acreedores tendrán tiempo hasta el 24 de junio para presentar sus reclamos en el marco de la quiebra. 
La marca, el activo más valiosoEn medio del desguace, uno de los puntos clave es el futuro de la marca Garbarino. La sindicatura busca preservarla para una posible venta, ya que aún mantiene un fuerte reconocimiento en el mercado argentino. 
De gigante a quiebraFundada en 1951, la empresa llegó a tener más de 200 sucursales y alrededor de 4.500 empleados en todo el país. Sin embargo, tras años de crisis, intentos fallidos de reestructuración y falta de inversores, el colapso fue inevitable. 
Un símbolo que desapareceLa caída de Garbarino no solo marca el cierre de una empresa, sino el final de una de las marcas más emblemáticas del consumo en Argentina, reflejando el duro escenario que atraviesa el sector comercial en los últimos años.
