La vicepresidenta había confirmado su حضور en la ceremonia central realizada en la Basílica de Luján, en el marco del primer aniversario de la muerte del Papa. Sin embargo, a último momento decidió no asistir y optó por participar de otra misa en la Basílica María Auxiliadora, en el barrio porteño de Almagro, donde fue bautizado Francisco. 
Tras su ausencia, Villarruel fue contundente al justificar su decisión:
“Estaba lo peor de la casta política”, afirmó al referirse al acto en Luján.
Críticas a la “politización” del homenajeAdemás de su fuerte frase, la titular del Senado sostuvo que el homenaje había perdido su sentido original:
Consideró que la ceremonia se había “politizado”.
Señaló que prefiere recordar al Papa “entre la gente y con humildad”. 
Según trascendió, uno de los motivos de su decisión también habría sido evitar compartir espacio con dirigentes del Gobierno nacional y otros referentes políticos presentes en primera fila.
Nuevo capítulo de tensión políticaLa ausencia de Villarruel no pasó desapercibida, ya que en la misa participaron figuras clave del oficialismo y la oposición, en un contexto de crecientes tensiones internas dentro del Gobierno.
Su postura reaviva el conflicto político y marca distancia no solo con otros sectores, sino también con parte del propio oficialismo.
