La industria textil argentina atraviesa uno de sus peores momentos en décadas. Según datos recientes del sector, hasta 7 de cada 10 máquinas están detenidas, reflejando una fuerte caída en la actividad productiva y un escenario cada vez más crítico para las empresas. 
El desplome no es reciente: la actividad acumula más de dos años consecutivos en baja. Solo en febrero de 2026, la producción textil registró una caída interanual del 33%, profundizando una tendencia que ya venía en retroceso desde 2023. 
Un sector con fábricas frenadasEl dato más alarmante es el nivel de inactividad. La industria opera con niveles históricos de capacidad ociosa, en contraste con el período 2021–2023, cuando se habían realizado fuertes inversiones en maquinaria y modernización tecnológica.
Hoy, gran parte de esas máquinas están apagadas porque las empresas no logran sostener los costos ni vender su producción. 
Las causas de la crisisEntre los principales factores que explican la situación se destacan:
Caída del consumo interno, producto de la pérdida del poder adquisitivo
Apertura de importaciones, que crecieron hasta un 185% en 2025
Competencia con productos importados a precios muy bajos
Aumento de costos productivos, que vuelve inviable la actividad local
Además, el crecimiento del sistema de compras internacionales “puerta a puerta” intensificó la presión sobre la industria nacional, facilitando el ingreso de mercadería extranjera más barata. 
Impacto en el empleo y las empresasEl deterioro del sector ya tiene consecuencias concretas:
Más de 20.000 puestos de trabajo perdidos en los últimos años
Cierre de cientos de empresas textiles
Fábricas que operan al mínimo o directamente paralizadas
Este escenario golpea especialmente a las pymes, que dependen del mercado interno y tienen menos margen para competir con productos importados.
Un futuro inciertoEl sector textil enfrenta un momento decisivo. Sin medidas que reactiven el consumo o equilibren la competencia con las importaciones, la actividad podría seguir en caída.
Mientras tanto, la industria —históricamente generadora de empleo en todo el país— intenta resistir en un contexto económico cada vez más desafiante.
