La situación financiera de miles de familias argentinas atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. Según distintos informes privados basados en datos del Banco Central, la morosidad en los hogares llegó al 11,2% en febrero de 2026, marcando el nivel más alto desde que existen registros comparables. 
El dato refleja un crecimiento sostenido del endeudamiento familiar y evidencia las dificultades crecientes para afrontar pagos de préstamos, tarjetas de crédito y financiamiento cotidiano. Los especialistas advierten que el fenómeno se profundiza desde hace más de un año y medio, en un contexto atravesado por caída del poder adquisitivo, altas tasas de interés y desaceleración económica. 
De acuerdo con los informes, los créditos personales son los más afectados, con niveles de mora que superan el 13%, mientras que las tarjetas de crédito también registran fuertes atrasos en los pagos. La situación impacta especialmente en sectores medios y bajos, donde muchas familias recurren al financiamiento para cubrir gastos básicos como alimentos, servicios o alquileres. 
Además, el problema no se limita al sistema bancario tradicional. Las entidades financieras no bancarias y billeteras virtuales muestran índices todavía más preocupantes, con niveles de irregularidad cercanos al 30% en algunos segmentos. 
En Misiones, el panorama también genera preocupación. Un relevamiento reciente indicó que la morosidad de las familias misioneras se triplicó en menos de dos años y ya alcanza al 15,3% de los hogares endeudados, ubicándose entre los niveles más altos del NEA. 
Economistas sostienen que el crecimiento del crédito durante los últimos años permitió sostener el consumo, pero el deterioro de los ingresos y el aumento del costo financiero terminaron complicando la capacidad de pago de millones de personas. A su vez, advierten que si la mora continúa creciendo, podría impactar de lleno en el consumo interno y en la recuperación económica.
