El sector supermercadista continúa enfrentando un escenario complejo marcado por la caída del consumo, la pérdida del poder adquisitivo y los cambios en los hábitos de compra de las familias argentinas. Distintos comercios del país registran una baja en las ventas y un mayor cuidado del gasto por parte de los consumidores.
Según referentes del sector, muchas personas priorizan productos esenciales, buscan promociones y aprovechan programas de financiación o reintegros para sostener las compras mensuales. En Misiones, herramientas como los programas “Ahora” continúan siendo fundamentales para incentivar el movimiento comercial y aliviar el bolsillo de las familias.
En este contexto, supermercados y autoservicios implementan estrategias vinculadas a descuentos, cuotas y ofertas especiales para intentar mantener el nivel de ventas frente a la desaceleración económica nacional.
Comerciantes también remarcan que los costos operativos, aumentos en servicios y la incertidumbre económica impactan directamente sobre la rentabilidad del sector, especialmente en pequeños y medianos comercios.
A pesar de las dificultades, desde distintos sectores económicos sostienen que el consumo interno sigue siendo uno de los motores principales de la actividad comercial y advierten sobre la importancia de generar herramientas que permitan sostener el empleo y la actividad de supermercados y comercios de cercanía.
