La crisis en el sector del calzado argentino sumó un nuevo y preocupante capítulo. La reconocida planta de la firma Dass, un emblema industrial de la región, experimentó un drástico achicamiento en su estructura que reduce su personal a apenas 170 operarios activos. Aunque desde los sectores gremiales aclaran que no se trata de una persiana baja definitiva, la realidad del taller refleja el complejo escenario que atraviesa la manufactura local.
Gustavo Melgarejo, delegado gremial de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado (UTICRA), confirmó que la empresa atraviesa un profundo proceso de reestructuración y disminución de su capacidad productiva. En el último tiempo, la firma implementó un esquema de retiros voluntarios al que se adhirieron cerca de 50 empleados, logrando acordar indemnizaciones completas bajo el marco legal previo a las últimas reformas laborales, un alivio económico relativo para las familias afectadas ante un panorama de alta incertidumbre.
La caída en los niveles de ocupación es alarmante si se mira el espejo retrovisor: en sus épocas de mayor esplendor, la fábrica llegó a emplear a 1.500 personas y a registrar una producción diaria de 22.000 pares de zapatillas. Hoy, lo que queda en pie representa apenas el 10% de aquel motor industrial que supo abastecer a gigantes internacionales de la indumentaria deportiva.
El freno de las grandes marcas y la sombra de Asia
Dass opera principalmente bajo la modalidad de fasón, confeccionando calzado para firmas globales como Nike y Adidas. Sin embargo, la drástica caída en los pedidos para el segundo semestre del año congeló las líneas de montaje.
Desde el sindicato apuntan directamente contra la actual política de apertura comercial. Los representantes de los trabajadores señalan que el principal factor de desestabilización proviene de los mercados asiáticos, con Vietnam a la cabeza como el mayor exportador de calzado terminado hacia la Argentina, bajo condiciones comerciales que consideran asimétricas. El contraste es gráfico: estimaciones del sector indican que mientras una de las marcas líderes llegó a ingresar millones de pares importados en un semestre, la producción local de la planta apenas arañó una fracción menor en el mismo período.
La problemática de Dass no es un hecho aislado, sino el reflejo de un fenómeno que se replica en distintas provincias del país como Buenos Aires, Tucumán y La Rioja, donde otras terminales vinculadas al calzado también han reportado cierres y suspensiones masivas. Por el momento, el sector industrial se mantiene en estado de alerta, esperando señales de reactivación y un replanteo en las condiciones de competencia que permita resguardar el empleo nacional.
