Industria en alerta: noviembre cerró con una ola de despidos, cierres y recortes en todo el país

Hace 8 meses Economía

Noviembre dejó una señal de alarma encendida en el entramado industrial argentino. En distintos puntos del país, empresas de múltiples rubros anunciaron despidos, suspensiones, cierres de plantas y reestructuraciones profundas que impactaron de lleno en el empleo. El fenómeno, que desde el sector productivo ya denominan como “efecto motosierra”, responde a la combinación de un mercado interno debilitado, costos crecientes y una mayor presión de productos importados.


La última semana del mes fue especialmente crítica. En Pilar, la multinacional Whirlpool confirmó el cierre de su fábrica y el despido de más de 200 trabajadores, mientras que en Venado Tuerto la empresa Essen oficializó nuevas desvinculaciones en su planta. La tendencia ya venía en ascenso: días antes, Georgalos había comunicado la suspensión de 600 empleados en su establecimiento de Victoria, y la textil TN Platex decidió frenar parte de su producción en Monte Caseros, afectando a operarios de manera temporal.


En el sector autopartista, la planta de Dana en San Luis cerró definitivamente sus puertas, dejando a 50 trabajadores sin empleo. Situaciones similares se replicaron en La Rioja, donde firmas industriales como Luxo y Vulcalar anunciaron el cierre de sus plantas. También hubo impacto en el comercio mayorista: en Bahía Blanca, la empresa Yaguar cerró una de sus sucursales, en medio de una caída sostenida del consumo.


La cadena de anuncios negativos comenzó incluso antes del cierre del mes. A mediados de noviembre, Textilana dispuso la suspensión de más de 170 empleados, mientras que la láctea La Suipachense —histórica en la región de Suipacha— quedó formalmente en quiebra. El golpe también alcanzó al sector electrodoméstico y tecnológico: Electrolux suspendió 400 operarios en Rosario, Newsan despidió trabajadores en Tierra del Fuego, y grandes compañías del sector digital como Globant, Salesforce, Tienda Nube y Ualá aplicaron recortes de personal.


Para los analistas, el panorama evidencia una tormenta perfecta en la actividad industrial: demanda interna en caída, dificultades de financiamiento, incertidumbre macroeconómica y un nivel de importaciones que crece en varios rubros sensibles. Los sindicatos advierten que los números de noviembre podrían repetirse si no se revierte la tendencia, mientras que empresarios de distintos sectores aseguran que están operando “al límite” para sostener su estructura.


Desde el Gobierno nacional, en cambio, interpretan estos movimientos como parte de un proceso de reacomodamiento que —según su diagnóstico— permitirá estabilizar la economía antes de una eventual recuperación. Sin embargo, para miles de trabajadores y familias afectadas, noviembre se convirtió en uno de los meses más duros desde la pandemia, dejando en evidencia la fragilidad del escenario laboral y productivo que atraviesa el país.

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