












La recaudación tributaria nacional volvió a mostrar señales de deterioro en noviembre y encendió preocupación tanto en el Gobierno como en las administraciones provinciales. Según datos oficiales, los ingresos del mes ascendieron a $15,6 billones, pero el incremento nominal quedó muy por debajo de la inflación anual estimada. En términos reales, la baja fue del 8,7%, marcando el cuarto retroceso consecutivo.
Un escenario que se agrava
Las causas del descenso son variadas: reducciones impositivas aplicadas por el Gobierno, suspensión de ciertos tributos, menor nivel de actividad económica y menos días hábiles de recaudación. A esto se suma la ausencia de ingresos extraordinarios que habían impulsado los números el año pasado, como moratorias, anticipos y el ya derogado impuesto PAIS.
Sin esos factores excepcionales, la caída habría sido menor. Técnicos estiman que la recaudación podría haberse ubicado en torno a un crecimiento nominal más acorde a la inflación.
Los impuestos que más retrocedieron
El mayor golpe provino de los tributos vinculados al comercio exterior. Los derechos de exportación tuvieron un desplome histórico, afectado por la eliminación temporal de retenciones al agro. También registraron importantes retrocesos:
Bienes Personales, con una baja superior al 60% en términos reales.
Impuestos internos, que retrocedieron más de 12% afectados por una base comparativa elevada y cambios en alícuotas.
En contraste, los aportes y contribuciones mostraron una evolución más favorable: la recaudación de Seguridad Social creció casi 30%, acercándose al ritmo inflacionario.
Provincias con menos recursos en un momento clave
La menor recaudación nacional impactó de lleno en las transferencias automáticas que reciben las provincias. En noviembre, la coparticipación cayó 5,4% en términos reales, en un contexto donde muchas jurisdicciones ya enfrentan dificultades para sostener sus presupuestos.
Los dos impuestos que más alimentan la coparticipación también mostraron bajas:
IVA, con una merma real superior al 2%.
Ganancias, con una caída del 3,3%.
El panorama se agravó por una devolución negativa en el IVA que redujo aún más los fondos disponibles para distribuir. Esto golpea especialmente a las provincias con poca recaudación propia, principalmente las del NEA y NOA.
La foto del año: luces y sombras
Entre enero y noviembre, la recaudación acumulada refleja una caída real cercana al 1%. Sin embargo, si se excluyen los tributos asociados al comercio exterior, el resultado cambia y muestra un crecimiento de alrededor del 5% en términos reales.
El Gobierno sostiene que parte de la caída responde a definiciones políticas de su programa económico, como la reducción de retenciones y aranceles para “aliviar la carga sobre sectores productivos”. No obstante, estas decisiones generan un fuerte ajuste indirecto sobre las provincias, que dependen de la coparticipación y observan cómo se achica su margen de maniobra para sostener gastos esenciales.











