La metalurgia atraviesa uno de sus momentos más críticos y no logra revertir la recesión

Hace 7 meses Economía

La industria metalúrgica argentina continúa sumida en un escenario de fuerte retracción y atraviesa uno de los niveles de actividad más bajos de los últimos años. Durante noviembre, el sector volvió a mostrar indicadores negativos tanto en producción como en empleo, sin señales claras de recuperación en el corto plazo.


La actividad registró una nueva caída en la comparación interanual y también retrocedió respecto del mes anterior, consolidando una tendencia descendente que se arrastra desde comienzos del año. El balance acumulado refleja un desempeño débil, afectado por la falta de demanda, el encarecimiento de costos y un contexto económico adverso.


Uno de los datos que más preocupa a las empresas es el bajo nivel de utilización de la capacidad instalada, que se ubicó por debajo de la mitad de su potencial. Este indicador se mantiene entre los más bajos de la serie histórica y evidencia la magnitud de la crisis que atraviesa el entramado productivo metalúrgico.


El deterioro del sector también impacta directamente en el empleo. Durante noviembre se volvió a registrar una reducción en la cantidad de puestos de trabajo, con una tendencia negativa que se repite en la mayoría de los rubros y regiones del país.


Los segmentos vinculados al consumo final, la industria automotriz y la construcción fueron los más golpeados, reflejando el freno generalizado de la economía. La caída de la inversión y la retracción del mercado interno continúan condicionando la actividad de talleres, pymes y grandes empresas del sector.


A nivel territorial, las principales provincias industriales mostraron desempeños negativos. Buenos Aires y Córdoba encabezaron las caídas, mientras que Santa Fe, Entre Ríos y Mendoza también cerraron el mes con números en rojo, aunque con retrocesos más moderados en algunos casos.


Desde el sector empresario advierten que el escenario sigue siendo frágil. La combinación de baja actividad, capacidad ociosa elevada y un aumento de las importaciones genera preocupación, especialmente ante la falta de señales concretas que permitan anticipar una recuperación sostenida en el corto plazo.

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