












El sector yerbatero de Misiones atraviesa una crisis de paradojas: mientras la producción alcanza niveles récord gracias a la tecnificación, los precios que recibe el productor caen por debajo de los costos de subsistencia. Héctor Dingler, presidente de la Cooperativa Agrícola de Dos de Mayo, analizó el complejo escenario actual y advirtió que la desregulación del mercado está reconfigurando la actividad de manera drástica.
Según Dingler, el 2025 ha sido un año de balances negativos en lo económico. "Los productores están trabajando por debajo del costo de producción", resumió el dirigente. La combinación de una sobreoferta de hoja verde y la falta de precios mínimos fijados por el Estado (ante la pérdida de facultades del INYM) ha generado un cuello de botella donde el eslabón más débil es el que más pierde.
La paradoja es que esta crisis ocurre en un contexto de abundancia. La Cooperativa, que produce la marca Indumar, ha logrado sostener su volumen industrial e incluso proyecta la construcción de dos nuevos secaderos de alta tecnología. Sin embargo, Dingler advierte que esta eficiencia no es la realidad de todos: "Hay muchos secaderos complicados financieramente y con valores (cheques) que están volviendo".
Para el dirigente, el futuro de la yerba mate no deja margen para el error técnico. Con la entrada en producción de yerbales nuevos de alta densidad y genética mejorada, la oferta seguirá creciendo, lo que mantendrá los precios bajos.
En este contexto, Dingler lanzó una advertencia contundente a los pequeños colonos: un yerbal que rinda 5.000 kilos por hectárea ya no es sostenible. La única forma de sobrevivir en un mercado desregulado es alcanzar los 15.000 kilos mediante la reconversión a alta densidad. "El productor que no tenga buenos rindes está condenado a la desaparición", sentenció.
Para equilibrar la balanza, el análisis de Dingler apunta a dos frentes urgentes:
El escenario que se avecina es el de una actividad más concentrada, tecnificada y con una cadena de pagos bajo tensión constante debido a los plazos largos que impone la industria. La yerba mate, el "oro verde" misionero, busca hoy un nuevo punto de equilibrio en un mercado que ya no perdona la ineficiencia.











