












El intendente de Comandante Andresito, Bruno Beck, rompió el silencio y lanzó una advertencia desesperada que sacude a toda la provincia. En una cruda descripción de la realidad local, el jefe comunal afirmó que el municipio se encuentra "técnicamente quebrado" y denunció un fenómeno que está desmembrando a la comunidad: la migración masiva de trabajadores hacia Brasil.
Con una deuda que ya alcanza los 500 millones de pesos con proveedores, la administración de Andresito atraviesa su momento más oscuro en casi dos décadas. "Es la primera vez en 18 años de gestión que tuve que pedir un préstamo para pagar aguinaldos", confesó Beck, evidenciando el ahogo financiero que sufren las arcas municipales.
La crisis económica ha empujado a más de 1.100 vecinos a cruzar la frontera para trabajar en las cosechas brasileñas. Si bien esto representa un ingreso para algunos, el costo social es devastador. Beck alertó sobre el impacto del desarraigo: familias fracturadas, mujeres que quedan solas a cargo de sus hijos sin recibir recursos y una desarticulación del tejido social que parece no tener freno.
La preocupación se traslada ahora directamente a las chacras. Con la zafra yerbatera a la vuelta de la esquina (marzo), el intendente advirtió que no habrá tareferos suficientes para levantar la producción. La competencia con los salarios de Brasil y la falta de incentivos locales han dejado un vacío de mano de obra que afecta también al tabaco, la mandioca y la industria maderera.
Beck no ahorró críticas hacia las políticas nacionales y el rol de los legisladores misioneros en el Congreso. "Esto es producto de un Gobierno que está terminando con las economías regionales", sentenció, al tiempo que reclamó que los representantes den explicaciones de cara al pueblo por el apoyo a medidas que hoy asfixian a municipios como el suyo.
El panorama en Andresito es el espejo de una crisis que combina deudas millonarias, falta de producción y un éxodo que amenaza con vaciar las colonias misioneras.











