












Mientras en Misiones la gestión busca sostenerse cerca de la gente, en la Nación crece la distancia entre el discurso oficial y la percepción social.
Italo Calvino escribió Las ciudades invisibles, un libro en el que las ciudades no podían explicarse solamente por sus edificios. Detrás de las calles, las plazas y las fachadas existía otra estructura, construida a partir de vínculos, recorridos, encuentros y relaciones que terminaban definiendo aquello que realmente era cada ciudad.
Lo visible era apenas una parte de la construcción.
Algo parecido empieza a ocurrir en la política misionera.
Durante varias semanas, la mirada estuvo puesta en las desafiliaciones, los nombres que cambiaban de espacio, las rupturas y los nuevos alineamientos. Era lógico. La política suele mirar primero a quienes se mueven y después intenta comprender qué estructura queda detrás de esos movimientos.
Pero mientras la discusión pública se concentraba en el nuevo mapa político, otra construcción comenzó a tomar forma.
La renuncia de Hugo Passalacqua a Encuentro Misionero, la conformación del bloque Movimiento por lo que Viene y sus 17 diputados provinciales fueron algunos de los hechos más visibles de esta nueva etapa.
Sin embargo, lo menos visible puede ser también lo más importante.
Alrededor de esa nueva estructura comienza a ordenarse una manera diferente de vincular política y gestión. Mientras se reorganizaban los espacios y se redefinían los alineamientos, Passalacqua continuó recorriendo escuelas, municipios, fiestas productivas, obras, actividades turísticas y encuentros institucionales.
No dejó de gobernar para empezar a construir políticamente.
Hizo las dos cosas al mismo tiempo.
Y esa diferencia, aunque pueda parecer sutil, importa.
El domingo, en Gobernador López, el Gobernador participó del centenario de la Escuela N.º 19 "Toribia Escobar".
Durante el acto sostuvo que "acá se construye Patria" y destacó el papel de la escuela no solamente en la formación de ciudadanos, sino también en la construcción de comunidades.
Podría parecer una frase reservada para una celebración escolar.
Pero también permite interpretar una determinada concepción de gobierno.
Las comunidades no se construyen únicamente a partir de grandes decisiones políticas. También se construyen con instituciones, vínculos y presencia.
Con lugares donde la gente se encuentra, aprende, trabaja y desarrolla un sentido de pertenencia.
La diferencia aparece con mayor claridad cuando se observa el escenario nacional.
Mientras Misiones intenta sostener una lógica de presencia territorial y gestión cercana, el Gobierno de Javier Milei enfrenta una creciente distancia entre el relato oficial y la percepción de una parte importante de la sociedad.
Los últimos datos difundidos sobre opinión pública muestran un escenario complejo: 62,4% de desaprobación a la gestión nacional y 70% de los consultados que considera negativa la situación económica.
Más allá de las discusiones partidarias, los números plantean una pregunta política de fondo: ¿qué ocurre cuando el discurso oficial deja de coincidir con la experiencia cotidiana de buena parte de la sociedad?
En Misiones, el oficialismo parece apostar a una construcción que pone el foco en el territorio, la gestión y la presencia.
En la Nación, el Gobierno continúa defendiendo un modelo político y económico construido alrededor de la transformación estructural, la reducción del Estado y el cambio de reglas.
Son dos formas diferentes de entender la construcción del poder.
Una busca consolidarse recorriendo el territorio y fortaleciendo vínculos institucionales.
La otra apuesta a sostener un proceso de transformación desde el Gobierno nacional y a que sus resultados terminen validando el rumbo elegido.
La discusión, entonces, no pasa solamente por quién ocupa un lugar, quién cambia de bloque o quién abandona un espacio político.
Detrás del telón se está definiendo algo más profundo: qué modelo de construcción política tendrá cada espacio y cómo intentará conectar la gestión con las demandas de la sociedad.
En Misiones, la respuesta parece estar en el territorio.
En la Nación, el desafío continúa siendo demostrar que el escenario construido desde el poder puede coincidir con el escenario que perciben los ciudadanos.