La distancia

Por Sergio Guillermo Fernández
Hace 1 hora Opinión

Una provincia que reclama hacia afuera y resuelve hacia adentro

Hay una distancia que no se mide en kilómetros. El gas que no llega, las rutas que se deterioran y las promesas que se repiten gobierno tras gobierno forman parte de una realidad que Misiones conoce desde hace décadas.

En el Norte argentino, Buenos Aires está lejos, pero más lejos todavía puede estar un Estado que decide retirarse de determinadas responsabilidades mientras las necesidades permanecen intactas.

Una ruta no deja de deteriorarse porque Nación reduzca la obra pública. Una industria no consume menos energía porque el presupuesto nacional tenga equilibrio. Una familia no necesita menos agua porque la inversión federal haya caído.

Los problemas siguen ahí.

El reclamo por el gas

Uno de los principales reclamos de Misiones continúa siendo el acceso al gas natural. La falta de esta infraestructura representa una desventaja competitiva para las industrias misioneras, que deben afrontar mayores costos energéticos.

La discusión atraviesa distintos gobiernos nacionales. Las promesas estuvieron presentes durante diferentes administraciones, pero el gasoducto que permitiría incorporar a Misiones a esa matriz energética continúa siendo una deuda pendiente.

La cuestión, por eso, excede cualquier discusión partidaria. Se trata de una demanda vinculada al desarrollo productivo y al federalismo.

Gestionar y reclamar

La gestión del gobernador Hugo Passalacqua parece apoyarse en dos movimientos simultáneos: reclamar hacia afuera y resolver hacia adentro.

La reciente Asamblea del Norte Grande realizada en Posadas expuso una agenda común entre las provincias del Norte, con temas como gas, energía, rutas, infraestructura y producción.

Para Misiones, la estrategia pasa por avanzar con las herramientas disponibles, pero también exigir al Estado nacional aquellas obras y políticas que, por su escala y responsabilidad, exceden las posibilidades provinciales.

El Estado también se construye desde las pequeñas obras

Un puente, una red de agua, un camino rural o una obra de infraestructura pueden parecer menores frente a una gran autovía o un gasoducto.

Sin embargo, para una familia que espera agua potable, para un productor que necesita sacar su mercadería o para una comunidad que requiere conectividad, esas obras representan algo concreto: el Estado funcionando.

La gestión provincial no solamente permite resolver problemas. También otorga legitimidad para reclamar.

Una nueva etapa política

El escenario político misionero también atraviesa una transformación.

Movimiento por lo que Viene se convirtió en la primera minoría de una Cámara de Representantes fragmentada en diez bloques, modificando el escenario político provincial.

Pero una nueva denominación o una nueva composición parlamentaria no alcanzan por sí solas.

Después de años de continuidad, también aparecen demandas sociales vinculadas con nuevas formas de hacer política: mayor escucha, menos internismo, capacidad de explicar las decisiones y, fundamentalmente, capacidad para corregir cuando algo no funciona.

Una discusión que va más allá del Estado sí o Estado no

La discusión política actual no debería reducirse a elegir entre Estado sí o Estado no.

La pregunta debería ser qué Estado, para qué y hasta dónde.

Misiones parece ensayar una respuesta basada en un Estado provincial que acompañe la producción, atienda las necesidades básicas y haga todo aquello que esté a su alcance, pero que al mismo tiempo reclame al Estado nacional lo que corresponde por responsabilidad federal.

La autonomía provincial no significa que Misiones pueda hacerlo todo sola. Significa saber qué puede hacer por sí misma, qué debe hacer con otros y qué tiene derecho a exigirle a la Nación.

La carrera presidencial ya comenzó

Mientras Misiones discute su lugar frente al escenario nacional, en Argentina la mirada política ya está puesta en 2027.

La Libertad Avanza y el PRO retomaron el diálogo con vistas a posibles acuerdos legislativos y electorales. Del otro lado, referentes del peronismo también comenzaron a reunirse para ordenar su espacio y definir una estrategia frente al Gobierno de Javier Milei.

Dos mesas, dos espacios políticos y una preocupación común: 2027.

Aunque todavía falta más de un año para las elecciones presidenciales, la carrera ya comenzó.

Entre el pasado y el futuro

La política argentina enfrenta ahora un desafío mayor: evitar que el debate electoral quede reducido a una disputa entre quienes quieren regresar al pasado y quienes buscan prolongar indefinidamente el presente.

El Gobierno de Javier Milei llegó en 2023 con el mandato de corregir desequilibrios económicos acumulados durante años. Algunos indicadores muestran avances, particularmente en materia fiscal e inflación, pero permanecen desafíos vinculados con actividad económica, empleo, consumo, jubilaciones, pequeñas empresas e infraestructura.

La pregunta para el oficialismo será qué viene después del ajuste.

Para la oposición, el desafío es todavía más incómodo: explicar qué propone más allá de derrotar a Milei.

El desafío es construir futuro

La Argentina necesita una discusión más ambiciosa.

No se trata solamente de volver al pasado ni de sostener indefinidamente el presente. El desafío debería ser construir una alternativa capaz de reconocer lo que funcionó, corregir aquello que fracasó y explicar con claridad qué país pretende construir.

La carrera hacia 2027 ya empezó.

Y la gran pregunta será quién podrá llegar a la línea de largada con algo más que una fotografía, un enemigo y un pasado para reivindicar.

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