












Primero, su renuncia a Encuentro Misionero -ex Partido de la Concordia- el lunes y luego la conformación del bloque Movimiento por lo que Viene, con 17 diputados provinciales, fueron naturalmente los acontecimientos políticos más visibles. Pero reducir toda la semana a esos movimientos sería perder de vista el proceso que los rodea.
Porque mientras se terminaba de ordenar una nueva mayoría parlamentaria, el Gobernador recorrió escuelas, fiestas productivas, municipios pequeños, espacios institucionales y actividades vinculadas al turismo, la conectividad y la economía. En esa combinación entre territorio y construcción política parece empezar a definirse la identidad de la nueva etapa.
El domingo, en Gobernador López, Passalacqua participó del centenario de la Escuela 19 “Toribia Escobar”. Allí dejó una definición que excede largamente el aniversario de una institución: “Acá se construye Patria. Acá no solo se forma al ciudadano, se forma una comunidad”.
La frase contiene una idea política sencilla, pero relevante. La sociedad no se organiza únicamente alrededor del Estado ni del mercado. También necesita instituciones capaces de producir vínculos, pertenencia y valores compartidos.
En tiempos donde buena parte de la discusión pública parece reducirse a variables económicas o a confrontaciones partidarias, reivindicar a la escuela como constructora de comunidad no es una expresión menor.
Ese mismo día, en Mojón Grande, el escenario fue otro, pero la lógica volvió a repetirse. La Fiesta Provincial del Azúcar Rubio Artesanal mostró una economía pequeña en escala, aunque enorme para decenas de familias que viven de ella.
No todas las políticas productivas necesitan expresarse en grandes cifras. En muchos municipios misioneros, acompañar a una cooperativa, sostener una feria o fortalecer una producción local puede resultar mucho más determinante que cualquier anuncio macroeconómico.
Allí Passalacqua puso el foco sobre “la gente sencilla, gente de trabajo”, mientras el intendente Adrián Solís resumía la importancia económica concreta de la actividad: el azúcar rubio es el ingreso que hoy sostiene a numerosas familias del municipio.
Es una fotografía bastante precisa de Misiones.
La economía provincial no está organizada alrededor de petróleo, minería o grandes extensiones agrícolas. Se sostiene mediante miles de productores, comerciantes, cooperativas, trabajadores, emprendedores y pequeñas empresas distribuidas en un territorio complejo. Gobernar esa realidad exige una mirada diferente a la que puede aplicarse desde los grandes centros urbanos del país.
La reunión con JetSMART volvió a mostrarlo desde otro ángulo.
La recuperación de una nueva conexión Posadas-Buenos Aires a partir de noviembre no resolverá por sí sola los problemas económicos de Misiones, pero incrementará competencia, conectividad y oportunidades para el turismo y los negocios.
“Ampliar la cantidad de vuelos agiliza la economía de Misiones en todos los sentidos”, sostuvo el Gobernador.
El concepto es correcto. Una provincia periférica necesita reducir distancias. Y cuando la Nación queda lejos geográficamente, la infraestructura, las rutas y la conectividad aérea pasan a formar parte de la política económica.
La misma idea de territorio apareció durante la reunión del Consejo Federal de Justicia en Puerto Iguazú.
“Nuestra visión no es la Nación y las provincias, sino que las provincias somos la Nación”, expresó Passalacqua.
La frase tiene particular valor en momentos de fuerte discusión sobre el federalismo argentino. Misiones viene señalando desde hace tiempo que las provincias no pueden quedar relegadas a simples administradoras de decisiones nacionales. Mucho menos una jurisdicción fronteriza, con más del 90% de sus límites compartidos con otros países y necesidades que difícilmente puedan comprenderse en su totalidad desde Buenos Aires.
Esa posición tuvo durante la semana una traducción política concreta alrededor de la discusión nacional sobre la extranjerización de las tierras. La fuerte presión social e institucional ejercida sobre los senadores misioneros terminó modificando el escenario: el propio Passalacqua reclamó públicamente el rechazo a cualquier flexibilización que pusiera en riesgo el control nacional sobre el territorio, una postura que también fue acompañada por intendentes, organizaciones sociales, gremios, productores y distintos sectores que se movilizaron para exigir una definición de los representantes de Misiones. La magnitud del reclamo mostró que, cuando existen intereses considerados estratégicos para la provincia, la política todavía puede ser condicionada desde abajo.
En ese contexto, la senadora Sonia Rojas Decut anunció que votaría en contra de la extranjerización de las tierras y decidió conformar un bloque unipersonal, tomando distancia de Encuentro Misionero, donde quedó Carlos Arce. El movimiento agrega otra pieza al reordenamiento político iniciado en Misiones y demuestra que la fractura ya no se limita a la Legislatura provincial. También comienza a repercutir sobre la representación nacional. Más allá de cómo evolucionen esos alineamientos, esta semana quedó una enseñanza: la presión territorial, institucional y social puede pesar más que las pertenencias partidarias cuando están en discusión temas sensibles para los misioneros.
Pero la semana también mostró el costado más cotidiano de esa concepción.
En Almafuerte avanzan la construcción de un Hospital Nivel I, obras de empedrado y cordón cuneta, programas habitacionales, perforaciones de agua y acciones productivas. En Profundidad, el Gobierno provincial comprometió nuevas obras para conectar la zona urbana con las colonias y mejorar el abastecimiento de agua.
Son municipios pequeños. Y justamente por eso importan.
Existe una tendencia política a medir la gestión por el tamaño de las obras o por la repercusión mediática de los anuncios. Sin embargo, para una familia que vive en una colonia, disponer de agua, un camino transitable o atención médica cercana puede representar una transformación mucho más profunda que cualquier gran proyecto distante.
En Profundidad, Passalacqua dejó otra frase que sintetizó buena parte de su recorrida semanal: “Estamos en un momento muy difícil, pero veo a la gente de Profundidad y me voy con muchísima esperanza”.
No negó el contexto. Ese detalle también importa.
Misiones atraviesa un escenario económico complicado. El consumo sigue débil, diversas actividades productivas enfrentan dificultades, la caída de recursos nacionales condiciona las posibilidades provinciales y los ingresos familiares todavía muestran un deterioro evidente.
Construir una narrativa política ignorando esas dificultades sería poco creíble.
El desafío del Gobierno pasa justamente por sostener políticas públicas y presencia territorial dentro de ese contexto.
El Black Friday Posadas puede leerse desde esa perspectiva. Los reintegros de hasta el 20% y la financiación sin interés difícilmente puedan revertir por sí solos la caída del consumo, pero representan una intervención concreta para estimular ventas en un momento particularmente difícil para el comercio.
Algo parecido sucede con el turismo y los grandes eventos.
El lanzamiento del Jeep Fest de San Vicente y de la Fiesta Nacional del Inmigrante no responde únicamente a una agenda cultural o recreativa. Detrás de ambas actividades existe movimiento hotelero, gastronomía, comercio, transporte y empleo.
Setenta mil personas participando de un evento en San Vicente significan una inyección económica considerable para una localidad del interior. Once días de Fiesta del Inmigrante generan un impacto similar en Oberá.
En una economía que necesita recuperar actividad, esas herramientas también forman parte de la gestión.
Pero sería imposible analizar la semana sin detenerse en el nuevo mapa político.
La oficialización del bloque Movimiento por lo que Viene terminó de convertir en institución parlamentaria un proceso que venía desarrollándose desde hacía semanas. Con 17 integrantes, el espacio se transformó en la primera minoría de una Legislatura distribuida ahora entre diez bloques.
La cifra importa, pero quizás importe todavía más el método.
La nueva bancada no nace con mayoría automática. Necesitará conversar, acordar y construir consensos para cada decisión relevante. Eso puede parecer inicialmente una debilidad respecto de etapas anteriores, pero también puede convertirse en una oportunidad.
Una Legislatura más plural obliga a mejorar argumentos, ampliar acuerdos y abandonar ciertas inercias propias de los sistemas con mayorías demasiado cómodas.
La primera prueba será inmediata: el Presupuesto 2027.
Allí deberá verse si la nueva configuración parlamentaria puede transformar diversidad en gobernabilidad sin convertir el debate político en parálisis.
Passalacqua eligió presentar el nuevo bloque con una frase deliberadamente moderada: “La única aspiración es seguir trabajando por toda la gran familia misionera”.
Es probablemente la definición correcta para este momento.
Movimiento por lo que Viene cometería un error si entendiera los 17 diputados como el simple reemplazo de una hegemonía por otra. La sociedad argentina, y también la misionera, viene demostrando una baja tolerancia hacia estructuras políticas que se consideran autosuficientes.
La nueva etapa necesita otra legitimidad.
Y esa legitimidad no puede depender solamente de dirigentes que se incorporan, bloques que se reorganizan o cantidades de diputados. Deberá construirse mostrando capacidad para resolver problemas concretos y ofreciendo una explicación convincente sobre para qué se busca gobernar.
En ese sentido, la semana deja una secuencia interesante.
Una escuela que cumple cien años y sigue formando comunidad. Una pequeña cuenca productiva que sostiene familias. Una nueva ruta aérea que busca reducir distancias. Un municipio que espera su hospital. Otro que necesita agua y caminos. Comerciantes que necesitan vender. Ciudades del interior que encuentran en sus fiestas una herramienta de desarrollo. Una presión social y política que obliga a los representantes nacionales a escuchar una posición mayoritaria de Misiones. Y finalmente una Legislatura que comienza a organizarse alrededor de una nueva relación de fuerzas.
No son acontecimientos desconectados.
Empiezan a formar parte de una misma construcción.
La gestión continúa siendo la principal herramienta política de Passalacqua. Pero esta semana quedó claro que alrededor de ella comienza a organizarse también una estructura propia de poder, que ya tiene expresión en la Legislatura y empieza a proyectar consecuencias sobre otros ámbitos institucionales.
El desafío será que una cosa nunca termine reemplazando a la otra.
Porque Movimiento por lo que Viene tendrá sentido en la medida en que consiga representar algo más que un reordenamiento de dirigentes. Y la nueva mayoría legislativa tendrá valor únicamente si sirve para mejorar la capacidad del Estado de responder a los problemas de la sociedad.
La semana terminó con Passalacqua fortalecido políticamente y con una bancada propia de 17 diputados. Es un dato imposible de ignorar.
Pero probablemente el dato más importante sea otro: mientras se producía ese reordenamiento, el Gobernador siguió recorriendo escuelas, municipios, fiestas productivas y actividades económicas, y asumió posición pública frente a una discusión nacional especialmente sensible para Misiones.
Es allí donde deberá buscar su principal fortaleza esta nueva etapa.
No solamente en reunir dirigentes alrededor de una conducción, sino en conseguir que la política vuelva a encontrar sentido en las comunidades a las que pretende representar.