El asfalto y las tendencias

Por Sergio Fernández
Hace 2 semanas EDITORIAL DEL DOMINGO

En Misiones, la política se hace desde la ruta: obras, créditos, presencia territorial. En la Nación, desde un vallado. Karina Milei llegó a Posadas para fortalecer su espacio, pero afuera había familias reclamando por discapacidad y la respuesta fue una valla. Mientras unos gobiernan con el asfalto y el tiempo, otros se blindan detrás del discurso y las protecciones.



Todavía falta un año para elegir presidente, gobernadores e intendentes, pero buena parte de la dirigencia ya empezó a hablar del 2027. Se especula con candidaturas, se arman mesas, se ensayan alianzas y se miden nombres mientras la inflación sigue golpeando, el consumo no termina de recuperarse y la incertidumbre económica continúa marcando el humor social. Misiones, en ese escenario, parece recorrer otro camino.
No porque ignore que el calendario avanza. Nadie desconoce que el próximo turno electoral ya está en el horizonte. Pero, al menos por ahora, la prioridad sigue estando en la gestión. La semana dejó varios ejemplos. En Almafuerte se puso en funcionamiento una nueva perforación de agua que terminará con años de dependencia de los camiones cisterna. En Puerto Iguazú se entregaron nuevos títulos de propiedad. Se puso en marcha el nuevo esquema que elimina el cobro anticipado de Ingresos Brutos para el 95 por ciento de los que ingresan mercadería a la provincia. Se lanzaron créditos para fortalecer a las marcas misioneras premiadas en el Mundial de la Yerba Mate. Y volvió a extenderse la refinanciación de deudas para trabajadores activos y jubilados.
Ninguna de esas medidas, por separado, cambia el destino de una provincia. Pero juntas muestran una forma de gobernar. Mientras buena parte del debate nacional gira alrededor de peleas políticas que pocas veces llegan a la mesa de los argentinos, el oficialismo provincial intenta construir desde otro lugar: resolver problemas concretos, aunque sean menos vistosos que una discusión televisiva. Aburrido, tal vez. Efectivo, seguro.
En El Gatopardo, Lampedusa escribió sobre una familia que ve cómo el mundo cambia mientras ellos intentan conservar lo que tienen. La novela no es solo una historia de aristócratas. Es una reflexión sobre el tiempo y sobre cómo la política, para sobrevivir, necesita entender que el poder no se mide por la velocidad de los movimientos, sino por la capacidad de llegar al momento indicado con los deberes hechos. La política argentina, desde hace tiempo, parece haber perdido esa paciencia. En Misiones, al menos, todavía alguien parece recordarlo.
Ahí aparece también una característica de Hugo Passalacqua. Su estilo nunca estuvo asociado a los grandes anuncios ni a las frases destinadas a convertirse en tendencia. Prefiere recorrer municipios, hablar con los intendentes, escuchar reclamos y aparecer donde hay una obra, una escuela o un hospital antes que en el centro de una polémica. No gobierna desde las redes sociales. Gobierna desde la ruta. El asfalto, antes que las tendencias.
Naturalmente, nadie es ingenuo. Las elecciones del 2027 ya forman parte de todas las conversaciones políticas. También de las del oficialismo. Pero existe una diferencia entre prepararse para el futuro y vivir exclusivamente pensando en él. Por eso no sorprende que las voces que empiezan a mencionar una eventual candidatura de Passalacqua no salgan del propio Gobernador, sino de intendentes, dirigentes y vecinos que observan una gestión que logró mantener estabilidad en uno de los contextos económicos más complejos de los últimos años. La sociedad misionera, llegado el momento, dirá si acompaña o no, con el único mecanismo que la democracia reserva para que el ciudadano avale o castigue a la clase política: el voto. Mientras tanto, Passalacqua sigue haciendo lo mismo que hizo desde el primer día: gestionar.
Quizás esa sea una de las diferencias más visibles con la política nacional. Mientras en Buenos Aires muchas veces se gobierna pensando en la próxima elección, en Misiones el oficialismo intenta llegar a la próxima elección mostrando qué hizo durante la gestión. Después podrá gustar más o menos. Podrá discutirse cada decisión. Pero hay una realidad difícil de ignorar: ningún proyecto político llega fortalecido por hablar del futuro si antes no logró administrar con responsabilidad el presente.

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