












La disputa por las Islas Malvinas volvió a colocarse en la agenda internacional con fuerza. El embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, expresó este jueves que Washington priorizará la desescalada antes que cualquier intervención directa entre Argentina y el Reino Unido, en medio de una renovada tensión por la explotación de hidrocarburos en la zona.
En declaraciones al canal británico GB News, Waltz fue consultado sobre qué postura tomaría su país ante un hipotético conflicto armado en el Atlántico Sur y si respaldaría militarmente a Londres. El diplomático evitó dar una respuesta concreta y señaló que cualquier definición de ese tipo corresponde al presidente Donald Trump: "Es una decisión del comandante en jefe". Añadió: "Creo que buscaríamos desescalar antes de llegar tan lejos".
El representante estadounidense destacó los vínculos con ambas naciones: "Argentina es una gran amiga de Estados Unidos", afirmó, al tiempo que recordó la "relación especial" que une a Washington con el Reino Unido. Sobre una eventual asistencia militar, prefirió no adelantar criterios y remitió la decisión a la Casa Blanca.
El escenario que motiva estas declaraciones tiene como eje central el proyecto petrolero Sea Lion, en la Cuenca Malvinas Norte, impulsado por las empresas Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration. El Gobierno argentino sostiene que esas actividades carecen de autorización y avanzó con procedimientos sancionatorios contra decenas de personas y empresas vinculadas. A su vez, el presidente Javier Milei instruyó iniciar un arbitraje internacional bajo el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, con el objetivo de frenar la explotación de recursos naturales en espacios que considera propios.
Por su parte, el primer ministro británico, Andy Burnham, ratificó la postura de su país tras reunirse con Trump en la Asamblea General de la ONU: "Defenderemos el derecho de los habitantes de las islas a la autodeterminación". Las empresas involucradas aseguran contar con licencias válidas otorgadas por las autoridades locales y prevén que la primera producción de petróleo se concrete en 2028.
Las declaraciones de Waltz cobran relevancia porque se producen tras mensajes ambiguos del propio Trump sobre la disputa de soberanía. En agosto, el mandatario había dicho que analizaba "cada posición" respecto del reclamo argentino. Por ahora, la administración estadounidense opta por el llamado a la moderación sin tomar partido explícito, mientras el conflicto diplomático avanza por canales judiciales y comerciales.