Día de la Educación Vial: ¿Cuántos controles necesitamos para hacer lo que ya sabemos que debemos hacer?

Hace 6 horas Sociedad

 Radares, cámaras, cinemómetros, controles policiales, alcoholímetros, multas y retenciones. El Estado suma tecnología y recursos para ordenar el tránsito y cuidar a la gente. Pero hay una pregunta más profunda que debería movernos a todos: ¿cuántos dispositivos de control harían falta si cumplieramos las normas aun cuando nadie nos estuviera mirando?

 

Respetar la velocidad, abrocharse el cinturón, usar el casco, soltar el celular y nunca manejar tras haber bebido no son acciones que deban depender de ver un patrullero o saber dónde está el radar. Son reglas, sí, pero por encima de todo son compromisos con la vida propia y la de los demás. Son conductas que construyen convivencia.

 

La Policía de Misiones sostiene que controlar es también prevenir: los operativos van a seguir porque mientras haya conductas de riesgo, el Estado tiene la obligación de intervenir. Sin embargo, ninguna cámara, ningún aparato ni ninguna multa puede reemplazar la decisión personal de manejar con responsabilidad. El verdadero cambio ocurre cuando cada persona elige respetar la norma porque entiende su sentido, no por temor a la sanción.

 

Por eso la educación desde la infancia es la clave. Al niño que aprende a cruzar la calle con cuidado, al adolescente que comprende por qué protegerse, al futuro conductor que internaliza que la licencia no es solo un permiso, sino también una responsabilidad hacia el otro. Y a nosotros, los adultos, nos toca enseñar con el ejemplo, porque lo que hacemos vale más que lo que decimos.

 

El desafío es formar una sociedad que no necesite avisarse en grupos de dónde están los controles, sino que respete las normas porque entiende para qué sirven. Porque educación vial no es aprender cómo evitar una multa. Es aprender que una sola decisión puede salvar una vida.