












El Presidente participó de la inauguración de un nuevo auditorio religioso en Neuquén y utilizó pasajes de la Biblia para justificar el rumbo económico de su Gobierno. También reivindicó el equilibrio fiscal y volvió a cuestionar las políticas del denominado populismo.
El presidente Javier Milei volvió a defender su programa económico, esta vez desde un escenario religioso. Durante su participación en la inauguración del nuevo auditorio de la Iglesia Evangélica Bautista Jesús es Rey, en la ciudad de Neuquén, el mandatario apeló a distintos pasajes de la Biblia para explicar los fundamentos de su gestión y justificar las políticas de ajuste impulsadas por el Gobierno nacional.
El acto se realizó el sábado 31 de octubre, en una ceremonia que reunió a dirigentes políticos, referentes religiosos y miembros de la congregación. Milei estuvo acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y otros integrantes del oficialismo. También participó el gobernador neuquino, Rolando Figueroa.
Durante un discurso de aproximadamente 30 minutos, el Presidente presentó su concepto de la denominada "moral como política de Estado". Según explicó, las decisiones de su administración deben partir de lo que considera justo, antes que de aquello que resulte políticamente conveniente.
En ese marco, volvió a colocar al equilibrio fiscal como uno de los principales pilares de su programa económico. Sostuvo que el Estado no debe gastar por encima de sus ingresos y argumentó que el déficit termina trasladando sus consecuencias a las próximas generaciones mediante el endeudamiento o a los sectores más vulnerables a través de la inflación.
Para reforzar su posición, Milei recurrió a referencias del Evangelio, especialmente a las enseñanzas de Jesús sobre el camino estrecho y la dificultad de alcanzar determinados objetivos. También utilizó el relato de las tentaciones en el desierto para establecer una comparación con las promesas de bienestar inmediato que, según su interpretación, caracterizan a la política tradicional.
El mandatario insistió en sus críticas al populismo y sostuvo que las soluciones fáciles pueden generar beneficios momentáneos, pero terminan produciendo consecuencias negativas a largo plazo. En contraposición, defendió la necesidad de mantener el rumbo económico aun cuando implique atravesar dificultades.
La presencia presidencial en Neuquén también tuvo una lectura política. La iglesia anfitriona está vinculada a la familia de la senadora nacional de La Libertad Avanza, Nadia Márquez, cuyo padre, Hugo Márquez, es uno de los referentes de la congregación.
La actividad se desarrolló en el marco del Día Nacional de las Iglesias Evangélicas y Protestantes y volvió a poner de manifiesto el acercamiento del Gobierno nacional a distintos sectores de esa comunidad religiosa.
La relación entre el oficialismo y los referentes evangélicos se viene fortaleciendo desde el comienzo de la gestión libertaria, mediante encuentros institucionales y actividades compartidas.
Además, el acto se produjo a pocos días de la llegada del papa León XIV a la Argentina, un acontecimiento al que Milei también hizo referencia durante su intervención.
La exposición del Presidente volvió a mostrar cómo el Gobierno busca respaldar su proyecto económico a través de argumentos vinculados con principios morales y religiosos.
Mientras Milei presenta el equilibrio fiscal como una cuestión de justicia y responsabilidad hacia las próximas generaciones, el debate económico continúa atravesado por las consecuencias sociales del ajuste, el poder adquisitivo de los hogares y las demandas de distintos sectores que reclaman mayores respuestas del Estado.
La utilización de referencias bíblicas para defender el rumbo económico abrió, además, una nueva discusión sobre el vínculo entre religión, política y gestión pública en la Argentina.
Fuente: Discurso oficial de Presidencia y cobertura periodística.