












Boca Juniors consiguió una nueva consagración al vencer 1-0 a Defensa y Justicia, con un gol de Enner Valencia, y quedarse con el primer puesto de la tabla anual de la Liga Profesional. Tras el encuentro, el entrenador Rodolfo Arruabarrena compartió sus sensaciones sobre el logro y reveló algunos de los mensajes que recibió de colegas del fútbol argentino.
En la conferencia de prensa posterior al partido, el técnico contó que recibió llamados de Leonardo Ponzio, Jorge Almirón y Nicolás Diez, quienes actualmente conducen a River Plate, Rosario Central y Argentinos Juniors, respectivamente.
El «Vasco» destacó especialmente esos gestos y valoró los vínculos que se mantienen entre los protagonistas del fútbol, más allá de las rivalidades deportivas y los resultados.
«Lo ganamos como a la gente le gusta, a lo Boca, pero a mí no me gusta sufrir tanto», expresó Arruabarrena al analizar el desarrollo de la consagración.
El entrenador también aprovechó la ocasión para agradecer al plantel, al cuerpo técnico y a todas las personas que acompañaron el proceso. Además, reconoció el aporte de futbolistas que no formaron parte del equipo durante el último semestre y destacó la participación de Claudio Úbeda en la conquista.
Pese a la alegría por el campeonato, Arruabarrena dejó en claro que el equipo no debe conformarse con lo conseguido y pidió mantener la ambición de cara a los próximos compromisos.
«No podemos hacer la plancha, tenemos que seguir buscando otros títulos, que va a ser difícil», sostuvo, al remarcar la importancia de continuar trabajando después de alcanzar el objetivo.
Uno de los momentos más distendidos de la jornada ocurrió cuando varios futbolistas ingresaron inesperadamente a la sala de prensa y sorprendieron al entrenador arrojándole bebida isotónica.
La escena interrumpió la conferencia y provocó las risas de los presentes. Arruabarrena reaccionó con humor, aunque también se quejó por el contenido de azúcar de la bebida.
Antes de la aparición de los jugadores, el técnico había contado que había comido pizza en el vestuario y que luego tendría que controlar su glucosa. Incluso, entre bromas, anticipó que se desquitaría con el plantel cuando regresaran a los entrenamientos.
La consagración dejó una celebración cargada de emoción y momentos distendidos, pero también un mensaje claro del entrenador: disfrutar el presente sin perder de vista los próximos objetivos de Boca.