La Dirección Provincial de Vialidad (DPV) inició un plan estratégico de conservación sobre la red vial pavimentada, con el objetivo de blindar las rutas contra el desgaste natural y las inclemencias climáticas. Las tareas arrancaron con fuerza sobre la Ruta Provincial N.º 4, donde cuadrillas especializadas trabajan en el sellado de fisuras y grietas.
Esta técnica, aunque parece sencilla, es fundamental para la economía provincial: al sellar las aberturas superficiales, se impide que el agua de lluvia penetre en las capas profundas del suelo. De esta manera, se evita la formación de los peligrosos baches y se garantiza que el pavimento mantenga su firmeza por mucho más tiempo.
Desde el organismo, su presidente Nicolás Mazal Bazán subrayó que estas intervenciones preventivas son una forma de cuidar el presupuesto público, ya que mantener el asfalto actual es mucho más económico que reconstruir una ruta destruida.
Además del ahorro, el beneficio es directo para el conductor: las rutas se vuelven más seguras, se reducen los riesgos de accidentes por fallas en la calzada y se evitan los cortes de tránsito prolongados que suelen generar las obras de reasfaltado total. Este plan se extenderá de forma progresiva por diferentes puntos de la provincia para sostener la conectividad de la producción y el turismo.