La obra social de los jubilados atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. Médicos de cabecera y distintas entidades profesionales advirtieron sobre una creciente salida de prestadores del sistema PAMI debido a cambios en los esquemas de remuneración, atrasos en los pagos y dificultades para sostener los costos de atención.
Según denuncian organizaciones médicas, las modificaciones implementadas por el organismo redujeron significativamente los ingresos de muchos profesionales, generando renuncias y un deterioro en la red de atención. La situación derivó en medidas de fuerza, suspensión de servicios y reclamos en distintas provincias del país.
El conflicto no solo impacta en los médicos, sino también en millones de afiliados que dependen de la obra social para acceder a consultas, estudios, medicamentos y tratamientos. Desde entidades médicas alertan que la reducción de prestadores podría traducirse en mayores demoras para conseguir turnos y una sobrecarga de hospitales públicos.
Por su parte, el Gobierno nacional reconoció dificultades financieras dentro del organismo, aunque aseguró que se realizaron transferencias de fondos para normalizar los pagos y garantizar la continuidad de las prestaciones. Desde la conducción del PAMI sostienen que las medidas buscan ordenar el sistema y mejorar su sostenibilidad económica.
Mientras tanto, la incertidumbre continúa entre profesionales y jubilados. Las organizaciones médicas reclaman una revisión urgente de las condiciones de trabajo y advierten que, de no alcanzarse una solución, la fuga de médicos podría profundizar la crisis asistencial que atraviesa la mayor obra social de América Latina.
