





EL DESPUÉS







La morosidad de las familias argentinas volvió a ubicarse en niveles preocupantes durante junio. Según los últimos datos difundidos por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), el 12,8% de los créditos destinados a los hogares presentó atrasos superiores a 90 días.
Aunque el indicador general logró frenar la escalada que venía registrando durante los meses anteriores, el comportamiento fue diferente según el tipo de financiamiento.
Los préstamos personales continuaron deteriorándose y alcanzaron un nuevo récord de morosidad, mientras que las tarjetas de crédito mostraron una mejora.
En junio, la morosidad de los préstamos personales pasó del 15,9% al 16,4%, marcando un nuevo máximo.
Uno de los factores que mantiene bajo presión a quienes recurren a este tipo de financiamiento es el elevado costo del crédito. La tasa nominal anual de los préstamos personales se mantiene alrededor del 65%, un nivel que continúa representando una fuerte carga para los hogares que necesitan financiar sus gastos.
El deterioro en este segmento se produce en un contexto en el que las familias vienen acumulando dificultades para afrontar sus compromisos financieros.
A diferencia de los préstamos personales, las tarjetas de crédito presentaron una reducción en el nivel de incumplimiento.
La mora bajó del 13,1% en mayo al 12,6% en junio, interrumpiendo parcialmente la tendencia negativa que había mostrado este segmento.
De todos modos, el nivel continúa siendo elevado y refleja las dificultades que enfrentan muchos hogares para sostener sus compromisos de consumo financiado.
El deterioro también se observó en los créditos prendarios.
Durante junio, la irregularidad pasó del 7,7% al 7,9%, mostrando un nuevo incremento mensual.
En el caso de los préstamos hipotecarios, en cambio, la situación permaneció estable, con una morosidad del 1,6%.
La diferencia entre las distintas líneas de crédito muestra que el problema no afecta de la misma manera a todos los hogares ni a todos los tipos de financiamiento.
Desde el Banco Central explicaron que la estabilización del indicador general estuvo relacionada con dos factores.
Por un lado, se produjo una desaceleración en el crecimiento real de la cartera irregular, en parte porque algunos deudores que hasta mayo figuraban como morosos pasaron a la categoría de “irrecuperables” y fueron retirados del balance.
Por otro lado, también aumentó en términos reales el financiamiento total, lo que contribuyó a contener el porcentaje general de irregularidad.
Un análisis de la consultora 1816 señaló además que los planes de refinanciación ofrecidos por los bancos, que alcanzaron niveles muy elevados, podrían haber ayudado a moderar el crecimiento de la mora.
Aunque el indicador general se mantuvo en el 12,8% durante junio, el comportamiento de los préstamos personales muestra que las dificultades financieras de los hogares todavía no quedaron atrás.
El dato también confirma que el acceso al crédito continúa siendo un factor central para muchas familias argentinas, pero al mismo tiempo representa una creciente presión sobre sus ingresos cuando las tasas permanecen elevadas.
La evolución de los próximos meses será clave para determinar si la estabilización de junio marca un punto de inflexión o si se trata solamente de una pausa dentro de una tendencia de deterioro que comenzó a profundizarse desde fines de 2024.