










Passalacqua abrió la tranquera y la política misionera volvió a moverse


Sacerdotes ofrecieron el sacramento de la Reconciliación en plena vía pública mientras miles de peregrinos aguardaban para participar de la celebración presidida por León XIV.
París vivió una escena poco habitual antes del inicio de la celebración litúrgica presidida por el papa León XIV en la Place de la Concorde. En los alrededores de los Campos Elíseos, varios sacerdotes se ubicaron en distintos puntos para ofrecer el sacramento de la Reconciliación a los peregrinos que esperaban detrás de los controles de seguridad.
Mientras miles de personas aguardaban el paso del Papamóvil y el acceso al lugar donde se desarrollaría la misa, los sacerdotes atendían a los fieles en plena avenida. Para muchos peregrinos, la espera se transformó así en un momento de oración, reflexión y preparación espiritual antes de la celebración.
Las imágenes registraron a los religiosos escuchando a los fieles y administrando el sacramento en medio de la multitud, en un escenario poco habitual para una confesión, pero cargado de significado para quienes se encontraban allí.
El operativo dispuesto para la visita papal había generado importantes restricciones en la zona. Algunas de las principales calles y líneas de transporte permanecieron bloqueadas como parte del dispositivo de seguridad implementado para el recorrido del Pontífice y la concentración de peregrinos.
Sin embargo, en medio de las vallas, los controles y la espera, la presencia de los sacerdotes permitió que los fieles encontraran un espacio de recogimiento en plena vía pública.
La escena dejó una de las postales particulares de la jornada: la confesión salió de los templos y llegó a las calles de París, donde numerosos peregrinos pudieron prepararse espiritualmente antes de participar de la celebración junto al Papa.