En un contexto de constantes aumentos, Misiones alcanzó un nuevo récord: el precio de la nafta súper superó los $2.000 por litro, posicionándose entre los más altos a nivel global cuando se lo mide en dólares.
Según un informe publicado por Plan B Misiones, el litro de combustible en la provincia ronda los 1,40 dólares, una cifra que lo ubica entre los valores más caros del mundo.
 Un cambio drástico en pocos añosLa situación marca un giro total respecto a años anteriores. Durante el gobierno de Alberto Fernández, los precios eran más bajos en términos relativos, lo que incluso generaba que conductores de países vecinos cruzaran la frontera para cargar combustible en Misiones.
Sin embargo, con la llegada de Javier Milei y la política de “sinceramiento” de precios, el valor de la nafta comenzó una escalada sostenida que hoy impacta de lleno en el bolsillo de los consumidores.
Factores que explican el aumentoEl incremento responde a una combinación de factores:
- Liberación de precios en el mercado de combustibles
- Actualizaciones impositivas y costos internos
- Suba del precio internacional del petróleo
- Un dólar oficial relativamente “pisado”, que encarece el valor medido en moneda extranjera
Además, en marzo se registraron nuevos aumentos que rondan el 5%, acumulando subas constantes en el mes.
Impacto en la economía diariaEl encarecimiento del combustible no solo afecta a quienes cargan nafta, sino que repercute en toda la economía:
- Aumenta el costo del transporte
- Se encarece la logística
- Presiona sobre los precios de alimentos y servicios
Actualmente, llenar un tanque puede superar fácilmente los $100.000, reflejando el fuerte impacto en el poder adquisitivo.
Comparación internacionalMientras en Estados Unidos el litro ronda cerca de 1 dólar, en Misiones ya se ubica por encima de ese nivel, lo que explica por qué la provincia aparece en el ranking de combustibles más caros del mundo en términos reales.
📍 En síntesis, el combustible en Misiones dejó de ser competitivo incluso en una provincia fronteriza, y hoy se convierte en uno de los principales factores de presión económica para familias y sectores productivos.