El gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, rompió el silencio y lanzó una fuerte crítica contra la administración central tras el anuncio del giro de $400.000 millones a doce provincias, entre las que se encuentra Misiones. En una conferencia marcada por la tensión climática que atraviesa su provincia, el mandatario desmintió que estos fondos sean una "ayuda" y aclaró la letra chica de los recursos enviados.
Jaldo fue tajante al explicar que este dinero no es una asistencia extraordinaria ni un gesto de generosidad de la Casa Rosada, sino adelantos de coparticipación. Esto significa que las provincias reciben fondos que legalmente les pertenecen por ley, pero bajo una modalidad de préstamo que deberán reintegrar en el corto plazo. "Es dinero propio que luego nos descuentan", sentenció el gobernador. 💸
El reclamo no se quedó solo en las formas. El tucumano denunció que, en los últimos dos años, su distrito perdió ingresos equivalentes a una planilla y media de sueldos debido a cambios en la recaudación nacional, como las modificaciones en el IVA. A este complejo escenario financiero se le suma la parálisis total de la obra pública nacional, lo que obliga a los gobernadores a destinar recursos propios para terminar proyectos urgentes de infraestructura, asfixiando aún más las arcas provinciales.
La declaración de Jaldo pone sobre la mesa una preocupación compartida por varios mandatarios del interior, incluyendo los de la región NEA, quienes enfrentan el desafío de mantener los servicios públicos y el pago de salarios mientras Nación ajusta las transferencias directas. El debate por el federalismo vuelve a encenderse en un momento donde la economía regional no da tregua.