El sector textil argentino atraviesa uno de los escenarios más sombríos de la última década. Según el último informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), la combinación de una caída estrepitosa en el consumo y el avance de importaciones a precios dudosos ha llevado a la actividad a un estado de parálisis casi total.
Fábricas al 24% de su capacidadLos números que arroja el relevamiento son alarmantes. Actualmente, las plantas textiles del país están operando con apenas el 24% de su capacidad instalada. Esto significa que casi tres de cada cuatro máquinas están detenidas, un nivel de inactividad que no se veía desde hace años y que supera ampliamente la caída general de la industria nacional. 
En términos comparativos, mientras la industria en general bajó un 3,2%, el sector textil se desplomó un 23,9% interanual solo en el inicio de este año.
El drama del empleo: 20.000 puestos menosLa consecuencia más dolorosa de esta crisis es la pérdida de fuentes de trabajo. Desde finales de 2023 hasta la fecha, se han destruido más de 20.000 puestos de trabajo registrados en los rubros de textil, confección, cuero y calzado. Solo durante el último año, la sangría fue de 12.000 empleos formales, dejando a miles de familias en una situación de extrema vulnerabilidad. 
Competencia desleal y subfacturaciónDesde FITA advierten que el problema no es solo la falta de ventas, sino también el ingreso de productos importados con valores irregulares. El informe denuncia que más del 70% de los artículos textiles que entran al país lo hacen bajo la modalidad de "subfacturación", es decir, con precios declarados muy por debajo de sus costos reales.
Esta situación genera una competencia desigual que la industria local no puede sostener. Ante este panorama, los referentes del sector urgen por medidas que corrijan estas distorsiones antes de que el daño al tejido productivo nacional sea irreversible.