El sistema del PAMI atraviesa una profunda crisis a nivel nacional, marcada por una deuda que alcanza los $500 mil millones y fuertes tensiones con médicos, clínicas y farmacias.
Según se informó, el organismo mantiene atrasos en los pagos a prestadores, lo que genera complicaciones en la atención de los afiliados. Esta situación impacta directamente en los jubilados, quienes enfrentan demoras en turnos, dificultades para acceder a medicamentos y suspensión de servicios.
El conflicto se agravó tras la implementación de un nuevo esquema de pagos a médicos de cabecera, que elimina adicionales y establece un monto fijo por paciente. Los profesionales aseguran que esto representa una fuerte reducción en sus ingresos y vuelve insostenible el funcionamiento de los consultorios.
En este contexto, se llevaron adelante medidas de fuerza en todo el país, incluyendo un paro de 72 horas que afectó la atención habitual. Durante ese período, se suspendieron consultas programadas y la emisión de recetas electrónicas, complicando aún más el acceso a tratamientos, especialmente para pacientes con enfermedades crónicas. 
Además, desde el sector farmacéutico advirtieron que la falta de pagos dificulta la reposición de medicamentos, lo que pone en riesgo la continuidad de los tratamientos para miles de jubilados.
Mientras tanto, desde el Gobierno nacional sostienen que se busca reordenar el sistema, aunque aún no hay una solución concreta a la crisis financiera ni un cronograma claro de pagos.
El panorama refleja un sistema de salud bajo fuerte presión, donde el conflicto entre el organismo y sus prestadores termina afectando principalmente a uno de los sectores más vulnerables: los adultos mayores.
