POLARIZACIÓN AFECTIVA: ENTRE ENGAÑOS Y DESENCANTOS

- Opinión

 POLARIZACIÓN AFECTIVA: ENTRE ENGAÑOS Y DESENCANTOS
POLARIZACIÓN AFECTIVA: ENTRE ENGAÑOS Y DESENCANTOS

Por Nicolás Marchiori

Hasta no hace mucho sehablaba en política de polarización ideológica, un concepto que se refiere algrado de diferenciación programática o de políticas entre ciudadanos o partidospolíticos. Este ha sido un rasgo sistémico típico, en la medida que, permitecaptar el alcance de la distancia ideológica entre actores políticos,generalmente en el eje izquierda – derecha.

En cambio, lapolarización afectiva describe el crecimiento de emociones negativas hacia elgrupo político contrario. Es algo así como una expresión visceral que no solose detiene en marcar una opinión distinta, sino en la molestia que genera saberque alguien piensa de tal o cual forma. Con ello crece el desprecio personal.

Este nuevo concepto fuepopularizado por estudios de ciencia política en Estados Unidos. Su principaltesis es que la polarización afectiva, ese antagonismo visceral entre votantesrepublicanos y demócratas, aumentó considerablemente. Incluso más que la polarizaciónideológicas, es decir, aquellas diferencias en el plano de las ideas ypolíticas públicas.

Esto ha generado unalógica de “nosotros contra ellos” que se escalado a niveles prenden luces dealerta por el menoscabo generado en la convivencia democrática. En estostérminos, el adversario político paso de ser alguien a quien hay que derrotar aalguien al que hay que aniquilar. Por ello se entiende que la polarizaciónafectiva tiene consecuencias profundas para el diálogo democrático y lagobernabilidad.

La polarización afectivapresenta una serie de rasgos inquietantes: la desconfianza interpersonal crecemientras aumenta la percepción de que el otro “no es confiable”, sólo por suafiliación política también se observa una deslegitimación del adversarioporque se pierde la capacidad de reconocer el pluralismo de ideas. Esto últimotrae como genera una ruptura de lazos sociales y en las redes se presenta unaprofundización de las burbujas ideológicas.

Las consecuencias parecentener un denominador común en cuanto al deterioro del debate político, menordisposición al compromiso y reconocimiento del adversario, lo que en definitivaafecta la gobernabilidad. Pero también a nivel de convivencia, la política sevive como una guerra moral o incluso de estereotipos. Frente a este escenario,se vuelve imprescindible exigir responsabilidad a los líderes políticos.

El politólogo MarioRiorda sostiene que “las campañas electorales han muerto y los debates en tornoa propuestas han sido suplantados por plebiscitos emocionales que se ponen enjuego a partir de las dicotomías.” Y agrega: “hay dos características del discursopolítico actual: el discurso “simple”, se perdió el peso específico de lasideas y los argumentos, para darle lugar a los hechos y a las personasdescontextualizadas, y la mayor capacidad de definir lo que “no se es” antes delo que se representa. Ninguno de los dos elementos contribuye al debate”.

Los procesos electoralestenían una función relevante: servían como debate de futuras políticaspúblicas. Eso ya no queda tan claro. Todo se reduce a plebiscitos emocionalesde los ejecutivos de turno, quienes a su vez replican a la oposición en losmismos términos. La arena política se llenó de actores justicieros que juegan ala justicia mediática y subjetiva. Las campañas argumentan más sobre el pasadoque sobre el futuro. El diálogo democrático fue totalmente aniquilado y esaausencia de diálogo es llenada con hostilidades y agresiones. La materia primacomunicacional es el otro en cuanto malo. En estos términos, se conforma unaotredad restringida, negativa, donde la identidad del uno se forma por elcontraste con el otro, sin entenderlo ni asumir su diferencia, sinocombatiéndolo, negándolo.

Riorda sostiene que es eltiempo de los pseudoacontecimientos cuyo fin en sí mismo es convertirse enhechos comunicacionales sin importar su aporte a la política. Lejos de la ideade propuestas o aportes constructivos, sólo importa que finalmente sean autoprovechosos.Esto transforma a la política en un asunto público cotidiano para el consumo delos ciudadanos, con una drástica consecuencia: competencia de pseudoeventos ydebates conflictivos de intrascendencias que compiten  en intensidad con grandes políticas ydecisiones públicas.

Las redes sociales setransformaron en los medios más idóneos para mantener la cohesión tribalestimulando rasgos identitarios y fomentando la lealtad a las pasiones. Todo sejustifica por la defensa de la identidad, de allí la proliferación a niveles exponencialesde la violencia, las humillaciones, las transgresiones y las mentiras. Laverdad se transformó en algo en disputa, amenazada permanentemente por larealidad ficcional creada por las fake news. 


Campañas negativas: cuando se apuesta a lasemociones para ganar elecciones

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Si las personas sienten esperanza y creen que las cosaspueden mejorar, las decisiones se orientan a favor. Si, en cambio, predomina ladesconfianza, la frustración o la indignación hacia un candidato o partidopolítico, las decisiones se orientan en contra. Cuanto más intensa es laemoción, mayor será la fuerza e impulso de la decisión. Por eso, las emocionescomo el enojo, el resentimiento o el miedo resultan determinantes en cualquierelección.

El clima digital vinculado a la contienda electoral estuvomarcado por el desánimo y la bronca. Según un informe de Monitor Digital, el81% de la conversación digital sobre las elecciones legislativas del pasado 26de octubre tuvo un tono negativo, reflejando una ciudadanía agotada por lapolarización, la falta de propuestas y la desconfianza hacia la dirigenciapolítica.

La conversación giró casi por completo en torno a JavierMilei lo que demuestra que la elección jugo la suerte de un plebiscitopresidencial a lo largo y ancho del país. De acuerdo a datos recabados porMonitor Digital, tanto Fuerza Patria como La Libertad Avanza registraron un 85%de menciones críticas, con un sentimiento neto de -71%. Las conclusiones delinforme fueron por demás llamativas: la campaña transcurrió bajo altísimosniveles de tensión emocional. No se vio ni entusiasmo ni esperanza y las redesfuncionaron como un espacio de catarsis colectiva donde predominó el enojo.

En términos generales, los resultados de las eleccioneslegislativas a nivel nacional dejaron algo más que un mapa político: un paísque se mira a sí mismo y no se reconoce.

La Libertad Avanza logró una victoria en medio de unaeconomía colapsada, con denuncias de corrupción y una gestión que se sostienesobre el marketing de la bronca más que sobre resultados concretos.

¿Cómo se explica el triunfo de Milei?, el componenteemocional del voto fue determinante: una parte importante del electorado,aunque no valida en términos generales las políticas de presidente ni está deltodo conforme con la situación actual del país, se vio obligado a elegir el“mal menor” ante el temor implantado por la narrativa libertaria sobre el“riesgo kuka”, que implicaba que estalle todo y crezcan las posibilidades delregreso de un gobierno kirchnerista en 2027.

El triunfo de Milei no puede leerse sólo como un fenómenopolítico, es también un síntoma social. Hay una parte de la sociedad que sienteque perdió el futuro. Que el esfuerzo ya no alcanza. Y esa frustración,combinada con el desgaste moral de un sector de la dirigencia, se convierte enuna bomba emocional que estalla en las urnas.

La aritmética electoral, sin embargo, deja un dato que nose debe perder de vista: la Alianza de La Libertad Avanza y el PRO no lograroncontener la cantidad de votos que sacaron por separado hace dos años. Perdieroncerca de cuatro millones de votos a nivel país.

La nacionalización de la elección en Misiones

Los resultados de laselecciones legislativas en Misiones no escaparon a una tendencia que se repitióa lo largo y a lo ancho del país: se trató de un voto que buscó alinearse conel gobierno nacional. No se votó por la gestión local, sino por la aprobaciónde un rumbo económico a nivel nacional.

Los electores de losmunicipios más grandes de Misiones optaron por respaldar al sello delpresidente Javier Milei. A partir del resultado, ahora pesa sobre elrepresentante misionero de La Libertad Avanza una responsabilidad enorme quetiene que ver con responder y estar a la altura de las demandas de una sociedadque atraviesa el año más difícil de las últimas décadas.

Un tercio de losmisioneros que se volcaron a las urnas el pasado 26 de octubre decidieron queDiego Hartfield sea el interlocutor directo del Gobierno Nacional. La lupaestará puesta sobre la figura de este novato dirigente y la forma en que sedesenvuelve en el Congreso de la Nación. No se trata de un game de un partidode tenis ni de una rueda en la bolsa de valores, se trata de la defensa de losintereses de los misioneros ante la Nación. Tendrá un mandato legislativo parademostrar si está a la altura de un digno representante del pueblo misionero.Será su performance legislativa la que permitirá arribar a conclusionesdefinitivas.

La paradoja es por demásevidente: desde las urnas se pidió más motosierra. En el peor momento de layerba mate, cuando los secaderos pagan precios por debajo del costo y laschacras se desangran por la pérdida de rentabilidad, los productores votaron porquienes desregularon su principal actividad económica. En las zonas forestales,donde las ventas se paralizan y los aserraderos trabajan por debajo de la mitadde la capacidad instalada, también ganó el sello de Milei. Los jubilados y losestudiantes de las universidades públicas, golpeados por el ajuste, noencontraron en el voto una herramienta de defensa. Casi cuatro de cada diezmisioneros eligieron acompañar al partido del presidente Milei incluso a costade su propio padecimiento, pero ahora exigirán que la economía comience afuncionar.

Lo cierto es que elmensaje de las urnas el pasado 26 de octubre fue doble: por un lado, la genteestá de acuerdo con el rumbo económico adoptado por el presidente Milei, y porel otro, reconoce que el modelo provincial sigue siendo el que mejor interpretasus necesidades. En este contexto, adquiere mayor valor la victoria del FrenteRenovador en las elecciones provinciales del 8 de junio, en donde el ingenieroSebastián Macías derrotó al ex tenista Diego Hartfield. En aquel entonces, laRenovación le ganó a La Libertad Avanza en una elección en donde se discutíanexclusivamente los temas de Misiones. Ese antecedente hoy cobra otra dimensión:cuando se vota lo local, la gente sigue eligiendo a quienes gobiernan y conocenel territorio. Al fin y al cabo, el ex tenista y corredor de bolsa, es undesconocido para la mayoría de los misioneros. A juzgar por sus opinionesrespecto a diferentes problemáticas de la provincia, no tiene un vínculodirecto con la realidad provincial. A partir del 10 de diciembre, llegará elmomento de demostrar qué nivel de compromiso tiene con la defensa de losintereses de Misiones ante el país central. El pueblo estará mirando conatención.

Abogado. Diplomado en Manejo deCrisis y en Análisis de Procesos Electorales. Especializado en Comunicación deGobierno y Electoral. Becario de la Fundación Konrad Adenauer (Alemania) y delCentro de Análisis y Entrenamiento Político (Colombia).

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