La desregulación del mercado yerbatero ha encendido las alarmas en el corazón productivo de Misiones. Ante la pérdida de facultades del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) para fijar precios, legisladores y productores se unieron en un reclamo que trasciende las banderas políticas: la defensa urgente del "oro verde" y de las más de 11 mil familias que dependen de él.
La diputada provincial Arabela Soler fue tajante al describir el panorama actual como una crisis de profundo impacto social. Durante un reciente encuentro en Jardín América, junto al presidente de la Cámara de Representantes, Sebastián Macías, se analizó cómo la falta de un precio sostén está "desplomando" la economía interna de los pequeños agricultores.
El INYM como escudo necesarioPara Soler, la restitución de las funciones del Instituto no es un capricho administrativo, sino una herramienta de supervivencia. "Sin la posibilidad de fijar un precio para nuestra materia prima, no habrá soluciones mágicas", advirtió. La legisladora comparó la situación con el sector tabacalero, que sí mantiene esquemas de concertación, y señaló que la yerba perdió sus protecciones "de la noche a la mañana", dejando a los productores a merced de la industria.
Unidad frente al libre mercadoEl diagnóstico es claro: mientras las exportaciones muestran números positivos, el eslabón más débil de la cadena —el colono— es quien sufre la incertidumbre. El mensaje desde la Legislatura es la unidad. Se busca que las asociaciones de productores se fortalezcan para negociar con mayor peso frente a los grandes molinos.
En una provincia donde el pequeño productor se reinventa día a día, el pedido a Nación es una apertura al diálogo genuina para devolverle la previsibilidad a un sector que es el emblema y motor de la tierra colorada.