El mapa industrial argentino suma una nueva persiana baja y el eco del cierre llega hasta cada rincón del país. Esta vez le tocó a La Paila, la emblemática fábrica cordobesa de alfajores y dulces que, tras más de 30 años de historia, anunció que dejará de producir este 28 de febrero. La noticia no es aislada: se da en un contexto donde la apertura de importaciones y la inestabilidad económica están poniendo en jaque a las PYMES familiares.
Fundada en 1992, La Paila no era solo una fábrica era un símbolo de resistencia que logró atravesar el estallido de 2001 y las turbulencias de 2016. Sin embargo, el escenario actual parece haber sido el golpe de gracia. A través de un emotivo comunicado, sus dueños señalaron que la falta de previsibilidad y la competencia con productos importados hicieron que sostener el proyecto fuera una misión imposible.
Un clima de época: Cierres y despidosEl caso de los alfajores cordobeses es solo la punta del iceberg de una realidad que afecta a distintos sectores:
- Neumáticos y Goma: El sector vive horas críticas con el cierre de la histórica Córdoba Goma (con 70 años en el mercado) y la fábrica IBF.
- Electrodomésticos: La firma WEG, proveedora de motores, también cesó operaciones tras la caída de producción de gigantes como Mabe.
El denominador común en los reclamos del sector productivo apunta a la apertura indiscriminada de las importaciones, que deja a las fábricas locales compitiendo en condiciones desiguales frente a productos extranjeros, sumado a una caída del consumo interno que no da tregua. 
Mientras algunas empresas buscan relocalizarse en busca de mejores condiciones —como sucede con firmas que miran hacia parques industriales en Misiones o Corrientes—, otras, como La Paila, se despiden con "lágrimas en los ojos", dejando a decenas de familias sin su fuente de sustento y al país con un sabor amargo por la pérdida de su industria nacional.