En medio de una crisis que mantiene los precios de la hoja verde en niveles históricos mínimos, el Gobierno de Misiones lanzó una propuesta que busca cambiar las reglas de juego: la creación de una "pizarra" de precios de referencia. La iniciativa, presentada ante el INYM por Ricardo Maciel (director por el Ejecutivo provincial), surge como un salvavidas ante la desregulación nacional que ha dejado al pequeño productor sin una guía clara de valor. 
Actualmente, los productores denuncian que se están pagando apenas $170 por kilo de hoja verde en algunas zonas, una cifra que perforó todos los pisos y que representa menos de la mitad de lo que se pagaba hace apenas un año. Con los costos de producción superando los $410 según los últimos cálculos técnicos, la situación se ha vuelto insostenible.
¿Cómo funcionaría la "pizarra"?A diferencia de los precios obligatorios de antes, esta herramienta funcionaría como un indicador público y orientativo. Estos son los puntos clave de la propuesta:
- Transparencia: Marcaría un valor basado en costos reales para que el colono sepa cuánto vale su esfuerzo.
- Exposición: Permitiría identificar qué industrias pagan cerca del valor de referencia y cuáles están presionando el precio a la baja.
- Modelo Ganadero: Se inspira en los remates de hacienda, donde el productor sabe el valor de su animal mirando las pizarras del mercado.
- Defensa del consumidor: Serviría para mostrar que, si el precio sube en la góndola, no es por el pago al productor, sino por otros eslabones de la cadena. 
La intención de la Provincia es que este sistema esté operativo para el 1° de abril, coincidiendo con el inicio de la zafra gruesa. Ricardo Maciel fue contundente al respecto: "No podemos naturalizar que 170 pesos sea el precio de mercado".
Mientras tanto, en las colonias el malestar crece y ya se han registrado asambleas en localidades como Aristóbulo del Valle, donde los productores analizan frenar la cosecha por tiempo indeterminado hasta que la rentabilidad deje de estar en "números rojos". La pizarra aparece hoy como la principal herramienta política para intentar ordenar un mercado que, en plena desregulación, amenaza con asfixiar a los más pequeños.