Quiebra de ARSA: 400 familias afectadas por el cierre de la empresa de yogures y flanes

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Quiebra de ARSA: 400 familias afectadas por el cierre de la empresa de yogures y flanes
Quiebra de ARSA: 400 familias afectadas por el cierre de la empresa de yogures y flanes

La industria láctea argentina vuelve a sentir un golpe fuerte. La Justicia decretó la quiebra de Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA), la firma que producía los populares yogures, flanes y postres SanCor que durante décadas estuvieron presentes en la mesa de millones de argentinos.

La decisión, adoptada por el Juzgado Comercial N.º 29, cierra definitivamente la empresa luego del fracaso del concurso preventivo iniciado en 2024 y ordena la liquidación total de sus activos y el cierre de sus plantas en el país.

 Un proceso que terminó en quiebra

ARSA, que había nacido tras la compra de la línea de productos refrigerados de SanCor Cooperativas Unidas Ltda. en 2016, atravesó años de dificultades financieras, con deudas crecientes y atrasos salariales que se extendieron durante más de dos años.

En 2019, la firma pasó a manos de inversores vinculados al Grupo Vicentin y al fondo BAF Capital con la promesa de modernizar la producción y sostener las marcas, pero esa apuesta nunca se consolidó.

El fuerte impacto sobre los trabajadores

El cierre de las instalaciones deja sin empleo a alrededor de 400 trabajadores distribuidos entre las plantas de Arenaza (Lincoln, Buenos Aires) y Monte Cristo (Córdoba), muchos de ellos con décadas de antigüedad en la producción de estos clásicos productos lácteos.

Más allá de los trabajadores directos, el desenlace afecta también a proveedores, transportistas y economías locales vinculadas a la cadena productiva. 

 Causas y contexto del derrumbe

Aunque desde la empresa señalaron factores como la inflación, la caída del consumo y los costos elevados como parte de las razones de la crisis, referentes del sector lácteo apuntan a problemas estructurales y de gestión que profundizaron las dificultades financieras

El final de ARSA se suma a una serie de complicaciones que enfrenta la industria láctea en Argentina, un sector que en los últimos años tuvo que lidiar con baja de ventas, competencia internacional y cambios en el poder adquisitivo de los consumidores.

En resumen: la quiebra de ARSA no solo marca el cierre de una empresa emblemática del rubro, sino que también deja un impacto social y económico significativo para cientos de familias que ahora deberán buscar alternativas laborales en medio de un contexto complejo para la producción local. 

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