Qué confirmó la empresa y qué repercute entre los empleados
Según distintos informes periodísticos, la firma notificó a parte de su personal de la planta de Victoria (Buenos Aires) que volverá a aplicar suspensiones temporales luego de un esquema similar que afectó a unos 600 trabajadores a fines de 2025. La novedad es que, además de la paralización de tareas, los salarios de los empleados alcanzados por la medida se verán reducidos alrededor del 20 % durante el período de suspensión. 
La empresa se ampara en el artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo, que permite suspender personal por “falta de trabajo” o fuerza mayor cuando no hay producción suficiente. Desde la firma afirman que la decisión responde a una caída de la demanda de sus productos, una situación que se agravó con el descenso del consumo y la competencia de productos importados en el sector alimenticio.
Contexto de mercado y tensiones laboralesLa medida impacta incluso a trabajadores con antigüedad prolongada y delegados sindicales, según denuncias de representantes gremiales. Muchos empleados señalaron que la reducción en sus ingresos, en un contexto de inflación elevada, afecta directamente la economía familiar y la capacidad de sostener sus gastos básicos. 
El sindicato y los delegados han expresado preocupación por la continuidad de estas suspensiones y reclaman una mesa de diálogo para evitar que la situación derive en despidos o ajustes más profundos. 
Este nuevo episodio se da después de un 2025 marcado por suspensiones masivas por turnos y ajustes en las jornadas laborales, que generaron inquietud entre los trabajadores sobre la estabilidad de sus empleos en una industria tradicional pero afectada por la recesión económica general y la pérdida de competitividad frente a productos importados.
¿Qué significa para el futuro de la planta?Aunque la empresa sostiene que las medidas son temporales y buscan evitar despidos masivos, los trabajadores y sectores gremiales siguen en alerta. El sector alimenticio ha sido uno de los más sensibles a las variaciones del consumo en los últimos meses, y casos como el de Georgalos ponen en evidencia la tensión entre las decisiones empresariales y las consecuencias sociales para los empleados y sus familias.
La falta de una mejora clara en la demanda, junto con costos de producción elevados y un entorno competitivo exigente, plantea incertidumbre sobre la continuidad de las actividades con normalidad en la planta de golosinas en los próximos meses.