La realidad económica nacional ha golpeado con fuerza las finanzas de Misiones. El ministro de Hacienda, Adolfo Safrán, confirmó recientemente que la provincia atraviesa un complejo escenario fiscal, con un déficit mensual que alcanza los $40.000 millones. Este desfasaje es el resultado de un "combo letal": la fuerte caída en la coparticipación federal, una baja en la recaudación local debido al parate del consumo y una inflación que encarece los servicios básicos del Estado.
Ante este diagnóstico, el gobernador Hugo Passalacqua ha impartido directivas precisas para entrar en una fase de "administración defensiva". La orden es clara: priorizar lo imprescindible. Esto implica un estricto control del gasto que incluye el congelamiento de ingresos a la administración pública, la prohibición de compra de vehículos oficiales y una marcada desaceleración en la obra pública, centrando los recursos disponibles únicamente en áreas críticas como salud, educación y seguridad.
A pesar de la gravedad de las cifras, Safrán llevó tranquilidad a los trabajadores estatales al asegurar que el pago de sueldos está garantizado en tiempo y forma. Sin embargo, advirtió que el margen para futuras negociaciones paritarias será sumamente acotado. Con la quita de fondos nacionales clave, como el incentivo docente y los subsidios al transporte, la provincia se prepara para un 2026 de gestión austera, enfocada en sostener los servicios básicos para los misioneros.