Desde abril comenzó a regir en todo el país un nuevo esquema de subsidios energéticos impulsado por el Gobierno nacional, que ya genera preocupación en Misiones por su fuerte impacto en las facturas de luz.
El sistema reemplaza la segmentación por niveles de ingresos y establece un modelo de subsidios focalizados, donde algunos usuarios reciben asistencia y otros quedan completamente excluidos. 
Uno de los principales cuestionamientos surge por la reducción del consumo subsidiado: mientras en verano el tope alcanzaba los 550 kWh mensuales, en los meses considerados “templados” —como marzo y abril— baja a solo 150 kWh, cubriendo además solo una parte del costo.
Desde el sector energético advierten que esta medida no se ajusta a la realidad de Misiones, donde las altas temperaturas se extienden más allá del verano. Esto obliga a las familias a mantener un alto consumo eléctrico, pero con menor cobertura estatal. 
Además, el nuevo sistema incluye cruces de datos con organismos como ANSES y ARCA, lo que podría dejar sin subsidio a hogares que, en la práctica, sí necesitan el beneficio. 
En paralelo, la quita de subsidios a nivel nacional y el aumento del costo mayorista de la energía generan un doble impacto en las boletas. En algunos casos, los incrementos pueden ser significativos e incluso duplicar el monto que venían pagando los usuarios.
Ante este escenario, recomiendan a los usuarios revisar su situación en el Registro de Acceso a los Subsidios a la Energía (RASE) para evitar perder el beneficio y controlar el consumo eléctrico.
El nuevo esquema vuelve a poner en debate las asimetrías regionales y el peso del costo energético en provincias del norte, donde la demanda eléctrica está fuertemente condicionada por el clima.