El misionerismo piedra basal para el crecimiento

- Opinión

El misionerismo piedra basal para el crecimiento
El misionerismo piedra basal para el crecimiento

Mientras gran parte del país navega en la incertidumbre económica, Misiones avanza con paso firme. Con indicadores concretos de crecimiento y dinamismo productivo, la provincia ofrece un modelo que combina desarrollo con responsabilidad fiscal, Estado presente con promoción del sector privado, y diálogo político con visión estratégica. No es una frase hecha: el “modelo Misiones” está en auge, y las cifras, las acciones y el respaldo político lo confirman.

La economía real muestra signos claros de vitalidad. Un dato ilustrativo: en junio, los patentamientos de autos en Posadas crecieron un 130% interanual. Y si se suman motos y vehículos usados, el número es todavía más contundente. En los primeros seis meses del año, la capital misionera registró un incremento del 64,8% en patentamientos frente al mismo período de 2024. En tiempos en que el consumo se retrae en gran parte del país, en Misiones se multiplican los negocios, los emprendimientos, la movilidad y la confianza.

Este empuje no es casual ni milagroso: está sostenido por una política pública diseñada para fortalecer la demanda interna, dinamizar el consumo y proteger el comercio local. El programa “Ahora Patentamiento”, con reintegros de hasta 900 mil pesos por vehículo, ya está empujando aún más la venta de rodados nuevos y usados. Y a eso se suman herramientas como “Ahora Pyme”, que permite a empresas misioneras comprar insumos productivos entre sí en 12 cuotas sin interés. No se trata solo de facilitar operaciones: es fomentar un círculo virtuoso donde el dinero quede en la provincia y se multiplique.

El Estado misionero, lejos de paralizarse, se muestra activo y eficiente. Promueve programas útiles, orienta al sector privado con reglas claras y acompaña a la ciudadanía con servicios públicos de calidad. Es un Estado suficiente, presente pero no asfixiante. Un modelo de gestión que dialoga con la economía del siglo XXI sin descuidar la cercanía territorial.

Además, Misiones se prepara para lo que promete ser una temporada alta de turismo con impacto económico directo. Eventos como el Malbec de la Selva, el rally misionero y la destacada participación de productores y artesanos en ferias como “Caminos y Sabores” en Buenos Aires, muestran una política decidida a transformar la cultura y el turismo en motor de crecimiento. La provincia se posiciona como un destino atractivo no solo para el descanso, sino también para la inversión y la circulación del dinero en cada rincón de su geografía.

Por supuesto, hay sectores que sufren el impacto de la macroeconomía nacional. La brecha cambiaria, los aumentos de costos y la caída del poder adquisitivo limitan a algunas actividades, sobre todo las vinculadas a exportaciones o a cadenas de valor sujetas a insumos dolarizados. Pero incluso en ese contexto, Misiones logra sostener su nivel de actividad gracias a un esquema de apoyo sostenido al pequeño y mediano productor, al comerciante de barrio y a las economías regionales.

En paralelo, la política provincial mostró esta semana un signo de solidez institucional y cohesión estratégica pocas veces visto en la Argentina actual. El gobernador Hugo Passalacqua reunió a las intendentas e intendentes de los 78 municipios en un encuentro que fue, más que una mesa de trabajo, una señal de unidad. “Los jefes comunales son la piedra basal del misionerismo”, dijo Passalacqua. Y no se trata solo de un elogio: es una reafirmación del modelo político de la Renovación, donde el poder se construye desde abajo hacia arriba, en contacto directo con la gente, con escucha y sin soberbia.

En ese mismo sentido, la candidatura a diputado nacional de Oscar Herrera Ahuad fue celebrada esta semana como una decisión acertada y unánime dentro del oficialismo provincial. Exgobernador, médico, hombre de gestión y referente de una etapa compleja como la pandemia, Herrera Ahuad es probablemente el dirigente con mayor consenso transversal en la política misionera. Su postulación fue recibida con entusiasmo en toda la provincia, tanto en las bases territoriales como en los cuadros dirigentes. Es, sin dudas, el mejor nombre que la Renovación podía ofrecer en un momento donde se necesitan voces con experiencia, empatía y firmeza para representar a Misiones en el Congreso nacional.

En conclusión, mientras el país se pregunta cómo salir del laberinto, Misiones ofrece un rumbo claro. Una economía en movimiento, un Estado eficaz, un liderazgo político cohesionado y una ciudadanía activa que no espera soluciones mágicas, sino que construye las propias. Esa combinación explica por qué el modelo misionero no sólo resiste la crisis, sino que crece, innova y se proyecta.

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