El hecho tiene como protagonista a Faustino Benítez, un reconocido vecino del barrio Virgen de Itatí (ex “Carayá”) ubicado en el kilómetro 3 de la zona oeste de Eldorado. Emprendedor por necesidad y naturaleza, desde jovencito adquirió varios oficios con los que afrontar los desafíos cotidianos de una vida donde no sobraron oportunidades, junto a su familia.  
Este último domingo fue víctima de dos malvivientes que le robaron una batería de automotor y varias gallinas de su patio. A pesar de la conmoción por el hecho, Faustino pudo reconocerlos y dar aviso a la policía, quienes más tarde demoraron a los malhechores un par de horas y -para sorpresa del vecino atracado, pasaron luego caminando, burlándose frente a su casa.  
Indignado, Faustino los corrió por la calle Macedonio Fernández y pudo reducir a uno de ellos, quien le confesó donde habían “comercializado” su batería. “La vendió por $2.000 en un quiosquito del barrio la gente sabe que además ahí se venden todas esas porquerías pero nadie hace nada”, aseguró, en alusión a un punto activo de narcomenudeo. 
La sucesión de ilícitos de similares características -con los autores en pronta libertad, revelan la falta de actualización en el proceso judicial con un expeditivo libramiento de órdenes judiciales que permitan agilizar el proceder policial y también una necesaria revisión del Código de Procesamiento Penal vigente, que corre con todas las desventajas frente a las nuevas y reiteradas modalidades delictivas.
Te preguntás por el reducidor de los elementos malhabidos -también apuntado por la supuesta venta de pedra, crack y otras sustancias que envenenan a la sociedad como la peor pandemia planetaria? El más cruel de los silencios responde cómplice, porque ya ni los ladrones de gallinas van presos, muy por el contrario de lo que nos enseñaron nuestros mayores. 
Pedro Krulewesky