En un país atravesado por la inestabilidad, la desconfianza y los discursos vacíos, Misiones vuelve a dar señales claras de orden y previsibilidad. La reciente aprobación del Presupuesto 2026, que destina casi un 70% a inversión social —salud, educación, contención e infraestructura— convirtió a la provincia, por décimo año consecutivo, en la primera del país en contar con la principal herramienta de gestión.
Para el autor, gobernar en tiempos de caos requiere coherencia y confianza, valores que escasean en la política nacional. Marchiori advierte que la hipocresía y el cinismo —representados en la falta de coherencia entre el discurso y las acciones— socavan la confianza pública. Frente a eso, la respuesta misionera se presenta como un modelo distinto: equilibrio fiscal con equilibrio social.
En ese sentido, el gobernador Hugo Passalacqua sintetizó la esencia del Modelo Misionero en una fórmula que combina responsabilidad con sensibilidad social, mientras que el exgobernador y actual legislador nacional Oscar Herrera Ahuad expresó con contundencia que “darle la espalda a este presupuesto es darle la espalda a los misioneros”.
La prórroga de los Programas Ahora hasta diciembre y la reciente ampliación de la Zona Franca de Puerto Iguazú hacia Posadas y Bernardo de Irigoyen refuerzan ese rumbo. Misiones demuestra que, incluso en escenarios de crisis, se puede planificar y crecer sosteniendo la economía local, generando empleo y cuidando a las familias.
En un contexto nacional signado por la improvisación, Misiones reafirma que la política puede ser un acto de servicio, que gobernar es estar cerca de la gente y que la previsibilidad no es aburrimiento: es compromiso.